Pepe Mel
Pepe Mel

El melismo meloso

"Esos defensores a ultranza de todo lo que haga Mel son sus peores enemigos"
Por  10:44 h.

Pepe Mel es el mejor entrenador posible para este Betis. Quede clara mi opinión antes de entrar en detalles. Tiene una filosofía futbolística que congenia con la cultura verdiblanca, erguida a partir de una base en la que la estética lo embriaga todo en busca de una hermosura que a veces es inútil, pero que, cuando no deriva en la victoria, al menos alivia el escozor de la derrota. A Mel le gusta más la portería contraria que la propia y habita más cómodamente en los dominios del balón que en los del espacio. Su táctica es la plástica, su técnica es la épica y su trabajo tiende más a lo químico que a lo físico. Pero esa ambición por engendrar coreografías sobre el césped no le exime de un más que acreditado rigor profesional. Todo esto es innegable. Mel es un estilista del banquillo, lo que no deja de ser una gran paradoja porque como futbolista era todo lo contrario: un goleador rudo y peleón. Aunque quizás esa combinación es la que lo hace más solvente. Pero que Mel sea un buen entrenador no obliga a dorarle la píldora por todo lo que hace. Como cualquiera, a veces se equivoca. Y no decirlo es malo para todo el mundo: para el periodista que le hace la pelota, porque pone en almoneda su credibilidad; para el bético porque abarata su exigencia; para el Betis porque huye de la autocrítica; y para el propio Mel porque se autoengaña.

Tanto contra el Deportivo de la Coruña como ante el Español el pasado domingo, el Betis fue inferior y punto. Las responsabilidades podemos atribuírselas a Palmerín si queremos, pero eso sería jugar a la gallinita ciega. Falló todo el equipo. Incluido el entrenador, que no supo contrarrestar el plante de los contrarios sobre la yerba. Y ya está. No pasa nada. El Betis está haciendo un inicio de liga acorde con sus objetivos. No es ningún escándalo perder ni ninguna afrenta al entrenador reprocharle sus decisiones. Pero hay una corriente de armeros melistas que se está empezando a desbordar. Esos defensores a ultranza de todo lo que haga el míster son sus peores enemigos. Los melistas melosos empalagan con tanta sobredosis de almíbar. Mel es el mejor entrenador posible para este Betis. Lo vuelvo a repetir. Pero hay por ahí algunos abnegados que lo consideran infalible y que todos los días le ponen por delante el distorsionado espejo de Cenicienta, tan exagerado que alguna vez, creyéndose que le hace un favor cuando en realidad es todo lo contrario, ha llegado incluso a calificarlo como gran novelista. Y ya se sabe que hay elogios que matan.

Alberto García Reyes

Alberto García Reyes

Adjunto al Director de ABC de Sevilla