Empate entre el pestiño y la torrija

Por  21:55 h.

Doblas, Miguel Ángel, Melli, Juanito, Nano, Isidoro, Assunçao, Rivera, Capi, Fernando y Robert. Cuando dieron los nombres juro que no tenía ni idea de cómo se iban a poner esos muchachos en el campo. Te juegas la vida en el Calderón y haces la alineación echando los dados.

Defensa de cinco para aferrarse al puntito. Pero con dos laterales desubicados. ¿Para qué? ¿De qué sirven cinco peloteros haciendo un tabique en la portería si dos de los cinco elegidos no encajan con los demás ladrillos? Se estorbaban, claro. Y esto es lo primero que salta a la vista. Pero también hay que mirar al fondo. Si se profundiza, lo primero que da el cante es la suplencia de Fernando Vega. Desde que se fue Irureta, este lateral izquierdo ha sido el mejor del equipo en no sé cuántos partidos. Y ahora que viene el lobo, al banquillo. Algo que no sólo es una injusticia, sino una falta de respeto. No se olvide que Isidoro, que cumple como un jabato, es lateral derecho y del filial. Muy malo tiene que ser un tío para que pongan en su puesto a un canterano que juega en el extremo contrario. Pero profundicemos más. Entra Sobis en la media punta y la lía. Lo mejor del Betis en ataque. Sin embargo, a los cinco minutos quita a Robert y deja al rubio como palomero. Adiós, Sobis, adiós. Aún hay más. Mete a Odonkor, que es un jugador claramente ofensivo, justo cuando da la orden de que, en caso de tener la posesión del balón, se mueva sin tensión. Eso fue lo que más me dolió. Que pusiera a jugar al Betis como si no hubiera porterías. Con la faltita que le hacen los puntos.

Doy por hecho que Luis Fernández sabe de esto una barbaridad. Su sueldo así lo indica. Él es el profesional. Pero yo, como aficionado, paso el quinario con este Betis. En la rueda de prensa, el francés dijo que “supimos sufrir”. No, mire usted. No le hable usted de sufrimiento a los béticos. Sufrir es tener que ir a La Cartuja a ver cómo te zumba el colista. Sufrir es ponerse un pinganillo los domingos mientras se reza para que pierdan los de ahí abajo. Sufrir es ver a Illic en la grada y a Miguel Ángel en el lateral. Sufrir es poner el telediario y que aparezca el perro de Lopera ladrando por sevillanas. Sufrir es desayunar en un bar y que te la dé un sevillista. Sufrir es, sencillamente, tragarse un partido de este Betis. Pero este sufrimiento no es sólo para los béticos, sino para cualquier aficionado a la hermosura del balompié. Dios quiera que el equipo de las trece barras -vaya tela con la camisetita del Oviedo que llevaba en el Calderón- siga en Primera el año que viene. Pero, por lo que usted más quiera, señor Fernández, torero, esté donde esté el equipo, no venda más pestiños. Prefiero las torrijas.

Redacción

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