El técnico bético, Pepe Mel, dando instrucciones en el derbi liguero jugado en Heliópolis (Foto: ABC)
El técnico bético, Pepe Mel, dando instrucciones en el derbi liguero jugado en Heliópolis (Foto: ABC)

En junio hablamos, Pepe

Artículo a raíz de las declaraciones de Pepe Mel
Por  14:08 h.

El ego es una miseria como otra cualquiera, sobre todo en un deporte colectivo. Pero el fútbol sufre desde hace tiempo esa plaga de las vanidades en la que todo gira en torno a uno mismo, a su espejo y a su gomina. Pepe Mel no es de esos, yo no creo que lo sea, porque, entre otras cosas, ni como futbolista ni como entrenador ha podido permitírselo. Él es un currante honrado que intenta convertir en arte su oficio cada vez que puede y que depende de una plantilla que, a su vez, depende de las circunstancias de un club. Por eso han sido tan desafortunadas sus palabras en la previa de un partido en el que el Betis se juega tanto (en el Camp Nou te pueden menear como a un pelele o puedes defender tu dignidad con sacrificio) y de un derbi copero en el que el Betis, probablemente, se juegue la temporada. Mirarse a sí mismo y hablar del futuro ante una curva como la que viene sólo lleva a salirse del carril y hartarse de cuneta. El elogio debilita y el ego mata. Y entre los dos están dejando a Mel en los huesos últimamente.
Yo parto de la base de que nadie es más importante en el Betis que el propio Betis. Ni el presidente, ni el director deportivo, ni el entrenador, ni el mejor jugador, ni el que corta el césped. Nadie. Los personalismos en cualquier entidad colectiva son peligrosos. Los reconocimientos individuales son justos y necesarios. Los salvadores no. Por eso el entrenador se equivoca cuando, en la actual coyuntura deportiva, dice que no se ve aquí en junio. Primero porque donde hay que verse en junio es en Primera y todavía queda mucho para conseguir eso. Segundo, porque las decisiones de futuro en el fútbol sólo son unilaterales cuando eres Messi. Y tercero, porque junio es el milenio que viene para un equipo que ha logrado hace nada y menos salir de una convulsión institucional que sólo se puede resistir gracias a una afición a prueba de bombas. Así que vamos a dejarnos de hipótesis futuribles y vamos al turrón. A trabajar, que hay mucha faena por delante y mucha gente pendiente. Ya en junio hablamos, Pepe.

Alberto García Reyes

Alberto García Reyes

Adjunto al Director de ABC de Sevilla