Adil Rami
Adil Rami

Estimado señor Rami

Entiendo que su habilidad se limita al buen uso de los pies y no tiene, por tanto, culpa alguna de darle poco empleo a la cabeza
Por  16:21 h.

Disculpe que ahora mismo no sepa a ciencia cierta si su origen corso puede servir eximente para su fanfarronería, porque de su Córcega natal era también Napoleón, con cuyas bombas se hicieron las gaditanas tirabuzones e incluso madroños de piconeras. Supongo que cuando le cito a Napoleón sabe usted de qué estamos hablando. Así que no me entretengo y voy al grano. Le decía que su actitud bravucona quizás sea consecuencia de su paisanaje, por lo que no tendré en cuenta sus palabras acerca del derbi sevillano que se juega este domingo en las que ha venido usted a decir que eso es “un partido de pretemporada” y que los derbis que juega su equipo son los del Málaga o el Granada. Entiendo que su habilidad se limita al buen uso de los pies y no tiene, por tanto, culpa alguna de darle poco empleo a la cabeza, por lo que le ayudaré a entender, humildemente, qué significa exactamente lo que usted ha dicho para sus propios aficionados. Intentaré usar palabras sencillitas, no se preocupe.
Mire, en Sevilla hay una manera de entender el fútbol que va mucho más allá del deporte. Forma parte de la cultura de esta ciudad, que desde sus orígenes ha sido dual y, en consecuencia, ha crecido gracias a su división natural. El equipo en el que usted juega –disculpe que no diga su equipo, porque no creo que lo sea- es uno de los más importantes de España entre otras cosas porque es de una ciudad en la que hay tensión futbolística permanente. El Betis, club al que usted ni siquiera nombra, cosa que se le agradece mucho, es también un equipo puntero en este país en cuanto a su repercusión social. El buen trabajo de la directiva del Sevilla ha llevado a esta institución a vivir una década de triunfos incontestables por la que yo, que soy bético por la gracia de Dios, me quito el sombrero. Pero a pesar de esa diferencia deportiva actual, en el club que la da a usted de comer siempre se ha vivido el partido contra el que usted desprecia como si fuera una final porque en esta ciudad el rival es la pesa que mide la fortaleza del contrario.
Por otra parte, me gustaría explicarle que Sevilla es una tierra de acogida extraordinaria incluso para quienes la desprecian, como usted, pero que sabe distinguir perfectamente entre quienes llegan a ella para quererla y quienes llegan para ordeñarla. Si usted se hubiera tomado la molestia de bajarse de su coche de lujo y pasear por sus calles habría percibido que la disputa balompédica entre los sevillanos no es fratricida porque el enfrentamiento se da dentro de las propias familias. Por tanto, está permitido el cachondeo, incluso el desprecio, pero sólo entre quienes conocen y sienten esto, no entre quienes vienen de fuera. Por eso, señor Rami, su fantasmada es tan desagradable incluso para los suyos. Porque es una pose de cabaretera barata y “agradaora”. Espero haberme explicado claro y tenga cuidado, que aquí las petulancias suelen ser la mejor receta para hacer el ridículo. Suerte para el domingo.
Un abrazo y viva el Betis.

Alberto García Reyes

Alberto García Reyes

Adjunto al Director de ABC de Sevilla