Los jugadores del Betis celebran el gol ante Las Palmas (Foto: J. M. Serrano)
Los jugadores del Betis celebran el gol ante Las Palmas (Foto: J. M. Serrano)

Ha nacido el ‘manque gane’

El verdadero problema del Betis no es caer derrotado por el equipo contrario; es caer en el derrotismo
Por  10:55 h.

Un buen amigo me hizo una confesión desgarrada después del partido de Copa del Rey contra el Deportivo de la Coruña que resume bien este tránsito del Betis por el desierto. “De toda la vida, yo los días de partido los he vivido con ilusión, esperando la hora y con el gusanillo siempre en el estómago de que, por muy mal que estuviéramos, podíamos ganar. Pero te juro que de un tiempo a esta parte el Betis me tiene desganado, si me sale un plan mejor ni siquiera lo veo. Y no es porque pierda, porque a eso estamos acostumbrados. Es porque no es el Betis. No sé explicártelo muy bien, pero estoy perdiendo la ilusión”. Me dejó frito, la verdad. Quien me hizo esta revelación es alguien cuyo beticismo no tiene límites. Un bético inexorable, irredento, irracional. Un bético que se ha recorrido media España detrás de su equipo, que se sabe las plantillas de cada temporada de los últimos cuarenta años, socio desde la infancia, nieto, hijo y padre de béticos… Pero está cansado. A una persona que tiene en su genética el carácter indestructible del Betis, cuya fortaleza principal consiste en que nunca se deja vencer por la derrota, le ha derrotado la desilusión.

No estoy contando esto porque sí. Percibo en mi entorno que esa desazón no es aislada. Ha empezado a cundir el desencanto en gente que parecía irreductible, béticos que pasaron la tempestad de los ochenta y noventa con entereza, socios que superaron las vergüenzas loperistas y que salieron a la calle para acabar con aquel tiempo mísero aceptando todas las consecuencias de esa revolución: emerger costaría años. Y todos los que están cayendo utilizan el mismo razonamiento: no es una cuestión de ganar, porque con Lopera se ganó algo y nadie con dos dedos de frente aceptaría su vuelta, es una cuestión de ser lo que siempre hemos sido. Humildes si es necesario, pero con estilo. Porque para quienes tuvimos la dicha de nacer béticos no es ninguna sorpresa tener que aguantar. Estamos construidos para eso. Pero no para el desengaño, para la frialdad, para la mediocridad o para la insipidez.

El verdadero problema del Betis no es caer derrotado por el equipo contrario. Es caer en el derrotismo. La clave ahora ya no está en el famoso “manque pierda”, que no es una justificación del fracaso, sino una expresión de máxima fidelidad en cualquier circunstancia. Ahora la cuestión está en los béticos que han caído en la desesperanza “manque gane”.

Alberto García Reyes

Alberto García Reyes

Adjunto al Director de ABC de Sevilla