La culpa fue del chachachá

Por  18:22 h.

El Betis es una rumba de Peret. Borriquito como tú, que no sabes ni la u. Pero la culpa fue del chachachá. La culpa no fue del mambo que bailó Contreras cuando fue a por uvas en Vigo. Ni de la autoexpulsión de Capi, que debe conocer lo que pone el reglamento sobre el desplazamiento de un balón parado para el saque de una falta del contrario. Qué va, qué va. La culpa no fue del baile de jugadores que volvió a coreografiar Luis Fernández. Ni del joropo que se marcó Gustavo Lopez por la derecha en plena senectud futbolística. No, no. La culpa no fue del mambuco ante la Real Sociedad, el Getafe, el Tarragona… Ni del Rácing, Recreativo, Mallorca, Villarreal, Levante… La culpa fue del chachachá.

San Lopera no fue quien votó a Villar en las últimas elecciones de la Federación. Ni quien trajo a Juanlu, Xisco y Nano cuando llegó el punto de inflexión de la Champions. Lopera no fue quien desilusionó a Irureta con su “economía de guerra”. Ni quien sentó en el banquillo a un tarifeño marcado por el cambio de los vientos en el Estrecho. Toda la culpa fue del chachachá.

Partamos de la base de que los árbitros en España son un chachachá -o un ja, ja, ja- por antonomasia, pero culpar al juez de haberte condenado después de dos años robando gallinas es un baile por tangos con letra del Capullo de Jerez: “Porque la curpa no la tuve yo, no la tuve yo, tú tienes la curpa”. Tangos puros. Un tangazo. La culpa, señores consejeros, no es ni siquiera del equipo, de este pésimo equipo que no tiene argumentos para meterle una goleada ni al Celta más desquiciado que se recuerde y que el árbitro pite lo que quiera. La culpa es del club. De quien lo dirige y de quienes no tienen lo que hay que tener para plantarle cara al que lo dirige. De quienes critican por la espalda y dan ojaneta en la cara. De quienes esperan pegar un pelotazo con las dichosas obras de la explanada heliopolitana y aguantan carros y carretas para ver si cae algo. Y del que le dijo a Luis Fernández que sabía entrenar un equipo de fútbol. No, señores, la culpa no fue del chachachá. Porque el Betis es una charanga que el beticismo ya no soporta ni un minuto más. Por Dios, que alguien le quite la batuta al farandulero que la sostiene. Que deje de tocar esta banda de equipo. Váyanse, por lo que más quieran, con la música a otra parte.

Redacción

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