Pezzella se lleva un balón ante el deportivista Joselu (Foto: EFE)
Pezzella se lleva un balón ante el deportivista Joselu (Foto: EFE)

La lotería del Betis

No hay tranquilidad para trabajar y nadie se atreve a tomar decisiones drásticas porque la situación de interinidad lo impide
Por  13:57 h.

Después de tantos avatares en la zona de moqueta, el Betis va por los campos haciendo zigzag. Dando barzones. Sin un trazado claro. Por eso para la mayoría de los béticos la única solución que se le ve ya al club es la misma que para cualquier familia que no puede depender de sí misma: el azar. A este Betis ya sólo puede salvarlo el Gordo de la Lotería. La inestabilidad societaria de la que es víctima al menos desde que Lopera hizo aquella venta que todavía no se sabe si es venta o simulación a Oliver -hay quien se remonta hasta el 92- impide que como sociedad deportiva tenga la más mínima posibilidad de que las cosas salgan bien. Los cinco presidentes que ha tenido el club en los últimos seis años han hecho todo lo que estaba en sus manos, estoy seguro de eso, pero desgraciadamente el porvenir verdiblanco depende en mucha mayor medida de cosas que no están al alcance de quienes gobiernan. Hay un dato recién salido del horno que creo que es esclarecedor: nos ha eliminado de la Copa el Deportivo de la Coruña alineando como lateral derecho contra nosotros a Juanfran, uno de los no sé cuántos jugadores que han pasado por aquí en los últimos años sin dejar huella. Por lo tanto, el problema no es sólo de plantilla, de fichajes o de planificación deportiva.

Con el presupuesto que tiene, el Betis cuenta con un equipo potable que de ninguna manera es peor que muchos otros de Primera. Es una plantilla que está a años luz de la de los clubes de arriba, pero que puede competir perfectamente en la mitad de la tabla. ¿Qué pasa entonces? Yo creo que es evidente: que no hay tranquilidad para trabajar. Que nadie se atreve a tomar medidas drásticas porque la situación de interinidad de todo el mundo lo impide. Y para conseguir esa paz es fundamental un requisito: que la pelota entre.

Por lo tanto, la situación del Betis es la de la pescadilla que se muerde la cola. Para organizar un club que tenga éxitos deportivos es necesaria la estabilidad societaria. Y para que en una empresa deportiva tan convulsa accionarialmente se instaure el ambiente necesario para empezar a tomar medidas a medio plazo tiene que entrar la pelota. Es el eterno dilema del huevo y la gallina. Un túnel sin salida en el que la única luz que nos queda es la suerte. Que el equipo gane sin merecerlo. Pongo dos ejemplos claros. Si la que tuvo Rubén Castro contra el Alavés con el 0-0 no da en el pie del portero, el partido habría sido otro. Si Álex Alegría hubiera visto venir un segundo antes el centro que le puso Durmisi anoche en el primer tiempo y hubiera girado la cabeza en el momento exacto, la eliminatoria habría sido completamente distinta. Al final, ambos resultados han sido los que nos merecíamos. Y las críticas naturales enturbian el panorama del 30-D, donde otra vez nos jugamos el alma del Betis. Así que ya sólo nos queda cruzar los dedos y que la corriente nos deje vivos en alguna playa. O nos toca el Gordo, o tendremos que prepararnos para la ruina.

Alberto García Reyes

Alberto García Reyes

Adjunto al Director de ABC de Sevilla