Juan Merino
Juan Merino

Los huevos de Merino

La posibilidad de que Juande Ramos vuelva está demasiado cruda; no hay que perder un minuto en darle galones al tío que más ha corrido en el Villamarín en los últimos tiempos
Por  9:08 h.

El Betis está como el huevo de Colón. Parece algo imposible de resolver, pero basta con conocer su mecanismo interno para darse cuenta de que la solución es más que sencilla. Hay que entrenar. Poner a los jugadores en su peso ideal de nuevo, trabajar a diario posiciones y coberturas. Probar cosas. Intentar jugar de memoria y alinear siempre a los que mejor estén físicamente. Si todo esto se da, hay por lo menos ocho equipos peores en la Primera división, por lo que el objetivo se cumplirá sin sobresaltos. Pero no. Aquí todo funciona a golpe de malabarismos. Nos encanta el más difícil todavía. El tatatachán. Por eso Juan Merino aporta tanta calma en estos momentos. Y por eso, sean cuales sean sus resultados inminentes, merece una oportunidad. Porque es bético y porque es sensato. Porque resuelve el huevo de Colón del Betis con huevos de zurcir partidos en el césped.

La posibilidad de que Juande Ramos vuelva está demasiado cruda. Su regreso serviría para iniciar un proyecto deportivo a medio plazo con objetivos superiores. Pero, de momento, nada parece estar cerca de producirse. Así que, entre pitos y flautas, no hay que perder un minuto en darle galones al tío que más ha corrido en el Villamarín en los últimos tiempos para que instale su filosofía: trabajo a destajo y honradez máxima. Valentía y humildad. Merino puede enseñar a cada jugador que cada uno tiene un papel y que los problemas vienen cuando se quieren asumir responsabilidades para las que no se está preparado. Si no la sabes tocar, róbala y dásela al que sabe. Si no tienes las mejores condiciones físicas pero la mueves de categoría, juega siempre a la primera. Conceptos elementales a los que hay que volver para empezar de nuevo. Jugar siempre como si fuera la última vez. Eso es lo que hay que hacer el domingo contra el Madrid: aislarse de los problemas institucionales, que van a seguir siendo muchos, de los agoreros apocalípticos y de los aguafiestas. Jugar a muerte. Como jugaba el de la Línea, que la noche que echaron a Mel y recibió la llamada en la que se le comunicaba que iba a recibir al equipo otra vez en situación de provisionalidad hizo una reflexión en el autobús del Betis B que lo resume todo: “Yo puedo estar de acuerdo o no, pero estoy aquí siempre para lo que el Betis me pida”. Viva tus huevos, Merino, que son exactamente lo que los béticos te pedimos.

Alberto García Reyes

Alberto García Reyes

Adjunto al Director de ABC de Sevilla