Eduardo Macià, director deportivo del Betis
Eduardo Macià, director deportivo del Betis

Macià, joé, venga ya

"Es obvio que la plantilla necesita algunos retoques inminentes para no poner en peligro la permanencia"
Por  13:03 h.

Si Eduardo Macià fuera futbolista tendría las características de Spasic o, por poner un caso más cercano, Lembo. Muy rápido no es el hombre, esa es la verdad. Se adelanta poco. Y en el fútbol actual la velocidad es un requisito indispensable. O metes el pie primero, o no hueles la pelota en todo el partido. Yo no creo que sus detractores, que son una legión bien organizada desde antes incluso de su llegada a Heliópolis, tengan razón en todo lo que dicen, sobre todo porque hay que estar ciego para no reconocer que algunos de sus fichajes son bastante interesantes, como Petros, Westerman, Vargas o Joaquín, aunque éste último se fichó él solito exhibiendo a las claras su ansioso ímpetu por regresar a su cuna balompédica este verano. Otras contrataciones, en cambio, han dejado muchas dudas. Van der Vaart, que era una apuesta demasiado sonora, está fracasando porque su actitud es abiertamente poco profesional. Tarek, que era un riesgo exótico y barato, no tiene visos de romper en futbolista serio. Y Pezzella está necesitando una adaptación más larga de lo previsto, aunque en mi modesta opinión de aficionado, tiene muchas hechuras de central con futuro y poco a poco empieza a demostrarlo. Resumiendo: Macià ha hecho un trabajo digno hasta ahora teniendo en cuenta el dinero que manejaba para fichar. Como cualquier director deportivo, ha fallado en algunas elecciones y ha acertado en otras. Pero una responsabilidad como la suya no sólo ha de medirse por el resultado a la larga de sus decisiones, sino por las soluciones que es capaz de aportar cuando la coyuntura lo exige. Y en ese juego es quizás demasiado lento. Ahora falta por ver si esa lentitud es como la de Lembo o como la de Koeman.

Es evidente que el Betis ha jugado media temporada con un grave problema físico y táctico. Han bastado dos partidos de Merino para demostrar que el equipo no era tan malo como querían vender algunos. Por lo tanto, ese fallo hay que achacárselo también al máximo responsable de la parcela deportiva. Macià tenía que haber tomado cartas en el asunto y no lo hizo. Dejó pasar el tiempo. Y también es obvio que la plantilla necesita algunos retoques inminentes en el mercado de invierno para no poner en peligro el objetivo de la permanencia en Primera. En esto de las negociaciones, el que la lleva la entiende. Pero hay que recordar a los que mandan que cada partido que se juega vale tres puntos, por lo que mientras más tarde se firmen las incorporaciones, menos combates vamos a poder librar en plenitud de condiciones. Lo de Damiao es un riesgo que puede salir bien. Lo de Martín Montoya es un paso claro hacia la mejoría. Pero no entiendo por qué hay que esperar hasta el último instante para cerrar esos acuerdos. O se ficha rápido, o se ficha mal. En el fútbol de hoy puedes tener las mejores ideas del mundo y ser técnicamente un fiera, pero si no corres más que el contrario, te ganan. Así que Macià, joé, venga ya. Que es para hoy.

Alberto García Reyes

Alberto García Reyes

Adjunto al Director de ABC de Sevilla