Por lo que más quiera, señor Lopera

Por  0:51 h.

El escándalo de la megalomanía. El ego por encima de cualquier otra cosa. Patologías de un hombre perdido en sus miserias. Alegoría del fracaso del dinero. Manuel Ruiz de Lopera ha sobrepasado el límite.

La culpa de que el delincuente aquel tirara la botella contra el entrenador del Sevilla no la tiene directamente el máximo accionista verdiblanco. Pero ha colaborado mucho. Demasiado. En su jerarquía de necesidades la primera es fastidiar a Del Nido. Por encima de cualquier otra cosa. Incluso de la seguridad de las personas que asisten a un campo de fútbol. Maldito busto en el palco. Eso sólo se le ocurre a un niño chico y, además, acomplejado. Echar zotal en el vestuario del rival. Dios, qué vergüenza más grande. Ahora no vale el argumento de que quienes apedrearon la ambulancia de Juande Ramos –¡por favor, un hombre que tantas buenas tardes dio a Heliópolis!- son cuatro cafres sueltos. Todos esos majaretas que han convertido el fútbol en su cobarde escondite para hacer barbaridades sin ser vistos, están amarrados a las corbatas de dirigentes como Lopera.

Y ya son muchas cosas, don Manuel. Lleva usted dos años con el equipo en la ruina deportiva, deambulando por los puestos de los que tanto presumió de haber sacado al equipo cuando aquella milonga de la salvación a la que tanto se aferra. Y ahora esto. Este dislate que dejará marcado al Betis para los restos en el año de su centenario, el día de los andaluces, después de recibir la Medalla de nuestra tierra, y mantendrá una mancha sobre Sevilla que a ver cómo conseguimos limpiar en el resto de España. Ya está bien, hombre, ya está bien. Haga usted el favor de irse. Por lo que más quiera. Que ya sí que estoy seguro de que no es el Betis.