¿Ricardo? No, Edu

Por  17:01 h.

Se formó un buen taco cuando Lopera anunció que había fichado a Ricardo. Todo el mundo en Sevilla se hartó de recordar los penaltis que había trincado siendo portero de Portugal. Incluso se dijo que este fichaje simbolizaba un giro definitivo a la gestión del máximo accionista después de un par de años de penurias. Un giro que se consolidaba con Mark González y Babic. Pero resulta que el fútbol es demasiado caprichoso. El croata no rasca bola y el chileno sólo exhibió su potencial -y esto es algo que incluso ha mosqueado a muchos béticos- contra el televisadísimo Real Madrid. (¿Recuerdan aquellas declaraciones de comienzos de temporada en las que supuestamente González decía que el Betis era un trampolín para él? Pues eso).

Pero el caso más sangrante de falsa expectativa lo protagoniza el portero. Él no puede quejarse de tener muchas lesiones -sólo ha tenido una; el resto de la temporada la ha jugado siempre de titular-, ni de tener problemas de adaptación lingüística. Y los números son demoledores. En las 25 jornadas que llevamos de Liga, Ricardo Martins ha recogido 35 veces el balón de la red. Sólo lo supera César, el del Zaragoza, con 39. Y se le acercan Sorrentino, del Recreativo, y Notario, del Murcia, con 34. El resto de porteros de Primera División está por debajo de los 30. ¿Que por qué digo esto? Pues porque el gol de Varela en Mallorca -como si en el Betis no se supiera cómo le pega el de Dos Hermanas- certifica que el problema no es sólo de la línea defensiva. Ricardo tiene mucha responsabilidad en todo esto. Si analiza el campeonato, seguro que usted mismo recordará unos cuantos goles que eran parables. Sí, de acuerdo, también recordará paradones que han valido puntos. Qué menos. Si un portero de Primera División nunca gana puntos con sus paradas, es que no merece jugar en esta categoría. Y Ricardo lo merece. Pero no es tan bueno como han querido venderlo. Además de que duerme debajo del larguero -cualquier día se le cae encima-, abusa del efectismo. Pero es hora de que quienes fichan en el Betis comprendan que el único efecto que interesa es el que logra Edu cada vez que salta en el área rival. Ya que parece evidente que no son éstos buenos tiempos para la lírica, es urgente que Lopera amarre al poeta brasileño y lo renueve. Ya. Porque como dicen los gitanos, lo primero es antes.

Por cierto, como lo primero es antes, vaya desde aquí mi apoyo a don Manuel para que se recupere rápidamente. Porque como dicen también los gitanos, sastipén talí. Salud y… libertad.

Redacción

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