Satisfaction

Por  11:38 h.

I can’t get no satisfaction. Lo canta el Jagger de Triana. Música que se cuela como el aullido del lobo en el vestuario. Francisco Chaparro Lara, que tiene toda la cara de haber nacido en Dartford, es un lord heliopolitano. Negro como el carbón, este hombre tiznado de amor al fútbol y al Betis, le ha cantado el son de negros lorquiano a Lopera. Las cuarenta. I can’t get no satisfaction. No puedo estar satisfecho. El Jagger de Triana se lo ha dicho como hay que decir las cosas. Con música y con la garganta inflamada. El hombre que está salvando al Betis de la puñetera ruina, el único que ha conseguido dotar de sentido común a la entidad, el que se ha atrevido a pregonar que el camino elegido tiene al final un cañón sin fondo, ha cogido el micrófono y ha decidido cantar. Y el beticismo quiere escuchar su concierto. Porque, de hecho, el beticismo ya sabe tararear la canción con mucho más temple que la del himno, ese himno al que el Yuyu le ha puesto la gracia de Cai con el ole, ole a Betty… Misiego.

I can’t get no satisfaction. Estribillo que corea la ciudad del Betis, ahíta ya de tantas atribulaciones, de tanto viajar a la deriva. No puedo estar satisfecho. Después de haber jugado la Champions y haber ganado la copa, I can’t get on satisfaction. Este equipo no merece arrastrarse más por los bajos fondos de la clasificación. No merece, para empezar, estar encabezado socialmente por un cantaor capaz de desafinar tanto como Pepe León. Y no merece tanta improvisación. El Betis es un grande. Su afición lo es: el equipo también. Así que, por favor, vayan ustedes, señores de Jabugo, a escuchar el concierto del Jagger de Triana. Porque el Rolling Chaparro ya ha demostrado que canta bien. Ha cogido una plantilla moribunda, en estado agónico, y la ha resucitado para el juego de la pelota. Ha revitalizado la fe de la gente en este Betis. Y ha tenido arrestos como para reconocer que el Sevilla le dio un baño en el Pizjuán, que todavía hay que a sufrir tela o que él sólo seguirá entrenando a este equipo si cambian Lopera y el club. Este hombre no canta de falsete. Va de frente. I can’t get no satisfaction. A ver si por una vez quienes tienen que tomar la decisión le ven el escudo que lleva tatuado en el pecho. Porque Francisco Chaparro Lara no canta esto por gusto. Le duele tanto como al que más. Por eso sueña con hacer como los Rolling y ponerle un paréntesis a las primeras palabras de la frase. (I can’t get no) satisfaction. Satisfacción. Joder, qué bien suena eso.

Redacción

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