Tarek y el recreativista Rubén Mesa (foto: Alberto Díaz)
Tarek y el recreativista Rubén Mesa (foto: Alberto Díaz)

Tarek, ese gran fichaje

"Medir a un profesional por un error (si es que lo es, que todavía eso está por ver) es puro cainismo"
Por  10:49 h.

Esto no es una boutade. Es una simple reflexión. ¿Alguien se imagina un programa de radio o televisión sobre arquitectura en el que varios periodistas se pongan de tertulia a machacar a Santiago Calatrava porque no le gustan sus obras? Es obvio que las opiniones son libres y todo el mundo tiene derecho a expresarlas. Pero supongo que nadie discutirá que, si nos adentramos en vericuetos técnicos, mi opinión sobre el puente de la Barqueta vale mucho menos que la de cualquier profesional acreditado en la materia. En el fútbol, sin embargo, este respeto no se da. El primero que pasa por la puerta se permite decidir sobre las cualidades técnicas de un futbolista, sobre la disposición táctica de un entrenador y sobre el dinero que le ha costado un fichaje al presidente del club. Su opinión, insisto, es suya y, por tanto, sagrada. Pero creo que en esto del balompié ya está empezando a hacer falta un buen baño de pudor. Que lo que piensa un aficionado sobre los fichajes de Eduardo Maciá lo diga en la barra de un bar está bien. Pero que lo diga con difusión mediática es de cachondeo.

Yo no voy a defender al director deportivo del Betis porque no tengo ni pajolera idea de la materia. Lo siento. Que hablen esos pontífices que hay por ahí sueltos y que todo lo conocen y dominan. Pero sí voy a plantear un debate a partir del fichaje del egipcio Tarek, que casi todo el mundo coincide en señalar como un fracaso. En primer lugar, me pregunto: ¿acaso es Tarek el único futbolista que ha traído Maciá? Medir a un profesional por un error (si es que lo es, que todavía eso está por ver) es puro cainismo, sobre todo porque quienes lo critican seguro que también han fallado alguna vez en su trabajo. Yo me he equivocado muchas veces y no me avergüenza reconocerlo. Incluso Usain Bolt alguna vez ha llegado segundo a la meta.

En segundo lugar, ¿ha costado Tarek una cantidad de dinero de la que haya que avergonzarse? ¿Aquí todos somos directores deportivos, entrenadores y economistas? Y en tercer lugar, ¿nunca nadie ha fichado jamás a un tío muy malo en el Betis? A Maciá habrá que darle todos los palos que nos plazca mientras comemos pipas en las plazoletas. Pero con sentencias públicas será mejor que lo juzguen los que saben. Yo, de momento, y sin perjuicio de que en el futuro pueda acabar pensando que el fichaje de Tarek fue una “bacalá”, me remito a la vieja copla trianera: de las cosas más ocultas, el tiempo tiene la llave… Bueno, el tiempo y los tertulianos.