Víctor, en el Betis-Las Palmas (Foto: J. M. Serrano)
Víctor, en el Betis-Las Palmas (Foto: J. M. Serrano)

Víctor o victoria

"La clave del salto de calidad: poder dar tiempo. Cuando esa normalidad se alcance, el Betis habrá vuelto por fin"
Por  13:44 h.

La famosa película en la que Julie Andrews se hace pasar por un hombre que a su vez se traviste de mujer en un cabaret tiene cierta relación con el Betis de estos últimos años. Lo peor que le puede pasar a un equipo con el tirón que tiene el nuestro es que nadie sepa cuál es su identidad exacta. Por eso hay cierta impaciencia por averiguar cuál es el sello de Víctor Sánchez del Amo. Los aficionamos tenemos la necesidad de congraciarnos con alguna propuesta concreta, con un modelo de juego que nos permita gritar desde la grada hacia donde hay que echar el balón en cada momento. El Betis lleva varios años jugando a quién sabe qué y viviendo de Rubén Castro o, últimamente, de la clase infinita de Joaquín. Contra Las Palmas, sin embargo, vimos un equipo puesto en el campo sabiendo lo que quería. Aleluya. No hay que dejarse llevar por nuestra habitual novelería, pero lo que se ha percibido en un solo partido es mucho más de lo que llevábamos visto en los once anteriores. Por eso los béticos esperamos con cierto nerviosismo el pitido del árbitro mañana en Ipurúa. No hay peor campo en toda España para intentar confirmar una buena sensación, pero es el que toca y no valen excusas. Víctor parece que anda buscando la identidad del equipo en defensa montando un sistema que evite las bochornosas sangrías del pasado. Y, a partir de ahí, cada uno en su sitio natural. Rubén arriba. Donk haciendo la raya. Ceballos repartiendo, Joaquín sacando los córners tal y como se habían entrenado… Los mejores siempre en la alineación.

El dibujo de Víctor tiene buena pinta. Se aprecia claramente que es un entrenador que trabaja en función de los jugadores que tiene, que estudia al rival y que toma decisiones con bastante firmeza. Pero para que podamos saber si el Betis es una cosa o la contraria, como le pasaba a Julie Andrews, es obligatoria la victoria. Porque el desasosiego que sufre la afición y el propio club impide la necesaria paciencia. Ojalá la película se acabe titulando “Víctor y victoria” porque, si en algún momento se da la disyuntiva, la gente pedirá victoria aunque a lo mejor lo que necesita el club en estos momentos sea darle tiempo a Víctor. Ésa es la clave del salto de calidad: poder dar tiempo. Cuando esa normalidad se alcance, el Betis habrá vuelto por fin.

Alberto García Reyes

Alberto García Reyes

Adjunto al Director de ABC de Sevilla