Dar paso

Por  22:53 h.

Los tiempos de penurias deportivas, paradójicamente, son siempre los más propicios en un club para que salga adelante, se consolide o directamente triunfe una nueva hornada de chavales producto de la cantera.

Cuando las cosas van bien, grandes fichajes y extranjeros a diestro y siniestro, pero cuando van mal, gente del club y el discurso de la "gran cantera que tenemos". No cabe la menor duda de que la coyuntura bética se engloba en el segundo de los casos. Tercer año de fatiguitas, malos fichajes y a salvarse del segundazo. Por eso, y porque el plantel actual no da para más que, con suerte, escaparse justito de la quema, la ocasión la pintan calva para que los escalafones inferiores del Betis actúen de nuevo de trampolín de un buen puñado de jugadores. Así ocurrió cuando en el barro de Segunda allá a comienzos de los 90 se hizo un hueco en el primer equipo, por ejemplo, la llamada "Quinta del Sopa", con Cuéllar, Cañas, Merino, Márquez y Ríos, quienes lograron el ascenso y después convertirse en futbolistas de nombre en Primera. O, caso similar, la camada de Joaquín, Capi, Juanito, Rivas, Melli, Varela o Dani tras el descenso del 2000. De un mal momento deportivo se consiguió extraer un fenomenal grupo de futbolistas (todos llegaron a ser internacionales), confeccionar en torno a ellos un gran equipo (Copa, Champions…) y convertir una etapa de crisis en, quizás, el mejor momento de la historia verdiblanca.

Actualmente la situación y las necesidades se antojan calcadas a las que provocaron la aparición de aquellos canteranos. Pero, además, un par de aspectos refuerzan esas posibilidades. Primero, el gran momento que atraviesa el vivero bético, con el filial de nuevo en Segunda B y en puestos altos, el "C" encabezando tabla y el resto inmejorable. Segundo, y fundamental, la presencia en el banquillo del primer equipo de Paco Chaparro, experto en categorías inferiores, conocedor al detalle de todo lo que se cocina en cada campo de la ciudad deportiva y valiente a la hora de dar paso a los más jóvenes. Y es el momento. Antes hay que enderezar el rumbo del equipo en la Liga e intentar escaparse de los puestos rojos, pero a poco que lo vaya consiguiendo –y la pinta es buena–, el veterano técnico irá dando paso a futbolistas de la cantera cuyos nombres tiene bien apuntados en su libreta. Entre sus planes, de hecho, están dar el empujón a gente como Cañas, un mediocentro primo del histórico capitán Juan José Cañas con cualidades excepcionales; o como Toni, finísimo lateral zurdo que, según dicen los que lo siguen, se quedará en el primer equipo en cuanto juegue una o dos veces por su técnica y su disciplina táctica; o el central Zamora, quien ya debutó hace unas semanas y que muchos comparan con Juanito; o Juande, ya toda una realidad. El cuaderno verde de Chaparro ya tiene a estos chavales subrayados. Y es que no puede ocultarse que la generación anterior está agotada o cuanto menos en vías de extinción. La pareja de centrales Juanito-Rivas, por ejemplo, ya dejó de brillar a la altura de hace unos años (¿algún equipo mantiene al mismo tándem atrás tantas temporadas seguidas?). Melli ha terminado por ser una víctima de su propia polivalencia y, de tanto rotar jugando de central, de lateral diestro, de lateral zurdo o hasta de mediocentro, ha terminado por ser, sencillamente, suplente. Capi parece resurgir de sus cenizas con Chaparro, pero lleva años ya sin aparecer. Y el resto están fuera, cada uno corriendo distinta suerte

Redacción

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