El momento de reafirmarse

Por  1:59 h.

Corren tiempos difíciles para los béticos. Y días difíciles. Pero precisamente por eso deben servir para reafirmarse. Hay que ganar al Gimnástico de Tarragona y después reflexionar sobre el devenir del club, sobre cambios, evolución o revolución, pero ahora, lo que se dice ahora, lo primero para el bético es reafirmarse, colocarse la camiseta o sacar al balcón la bandera sin pudor, con orgullo. Porque esa es la verdadera esencia del Betis, la del matrimonio católico, en la salud y en la enfermedad, en lo bueno y en lo malo.

Sólo así se podrá ser fiel a los cien años de historia del club de Heliópolis, sabiendo ser yunque después de que otras veces, incluso no hace mucho, se ha actuado como contundente martillo. Porque han sido numerosos los momentos duros superados por la fuerza de una afición que no es que sea el principal activo del club, como dicen algunos, sino que es el mismo club. El club es su gente. Del anciano al bebé. Y gracias a ella logró sobreponerse a gravísimas crisis económicas e institucionales, a etapas negras con guerra incluida, a descensos a Segunda y a Tercera, al penar por los campos de la provincia, a venta de figuras o a dirigentes incapaces. Y así, cien años, arriba y abajo, en Europa o manquepierda.

Gracias a esa fidelidad se puede repasar un listado que nadie debe olvidar. El Balompié. La zamarra azul. El prado de Santa Justa. Las rayas verdes copiadas del Celtic (de Glasgow, sí, de Glasgow). Mister Jones. Tenorio. Los campeonatos de Andalucía. Primer equipo andaluz en jugar en Primera allá por 1932. Sánchez Mejías. O´Connell. El Patronato. La Liga del 35, primer andaluz en lograrla. Unamuno, Lecue, Areso o Aedo. Heliópolis. El manquepierda. Utrera. La marcha verde. De la Concha. Barinaga. Villamarín. El tranvía desde la Puerta de Jerez. Del Sol. Ríos. Quino. Szusza. Rogelio. Iriondo. La primera Copa del Rey, bética. El partido más largo de la historia. Esnaola, Biosca o Cardeñosa. Gordillo, la camiseta del 3 y los chiquillos jugando al fútbol con los calcetines bajados. Calderón. Serra. Alfonso. Joaquín. Primer equipo andaluz en jugar la Champions League. Oliveira. La Copa del 2005. El gol de Dani. El Chelsea derrotado. Anfield Road. Centenario. Y todo porque la defensa y el orgullo de unos colores han estado por encima de coyunturas. Porque el sentimiento ha estado por encima de adversidades. Porque nunca camina solo. Porque para su gente, el Betis es algo más que vencer en un partido. Como decía el maestro Fernández de Córdoba refiriéndose a las trece barras, ganar es para los que no saben hacer otra cosa. O, como escuché ayer mismo en una conversación de dos señores muy mayores en un bar, bastón en mano y grandes gafas. “Fernando, vente conmigo al centro, que están allí los futbolistas subidos al autobús con la copa”. “¿Futbolistas? Ah, ya. Pero si a mí no me gusta el fútbol, Manolo… A mí lo que me gusta es el Betis”. No olvidaré la escena. No lo hagan ustedes, béticos.

Redacción

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