El SOS de cada año

Por  13:53 h.

Enero. Media Liga completada y el agua al cuello. Suena a canción repetida. Sobre todo si se atiende a una de las causas por las que el Betis sufre. Vuelve a sufrir. La falta de un punta goleador de solvencia. La historia de siempre, la solución de nunca. Y todo arranca en el punto de siempre, en la pésima planificación realizada por el club en verano, cuando se confeccionó una plantilla con un porcentaje altísimo de futbolistas (Babic, Juanlu, Rivera, Juande, Ilic, Lima, José Mari, Xisco, Rivas…) que al entrenador le sobran y que son uno de los motivos principales de la más que evidente ruptura del vestuario y la aparente (dejémoslo ahí) enemistad de un buen puñado de futbolistas con Paco Chaparro.

El míster está intentando integrar a alguno de los olvidados, aunque más bien parece necesidad que ganas. Con el guardameta Ricardo, las malas actuaciones de Casto, el favorito del técnico, han obligado. Algo así ha pasado también con el delantero argentino Pavone, que vuelve a aparecer por las alineaciones y que parece mantenerse en ellas más por el hecho de que no haya otra cosa que por su aportación anotadora, tan paupérrima como clarificadora. Porque ocurre lo habitual, que no se ha contratado al futbolista básico en cualquier equipo, al atacante que más o menos garantice goles. Lo de José Mari se antojó casi como una broma y el propio jugador ex sevillista fue el que se dio cuenta que no estaba para esto e hizo las maletas hace algunas semanas. Quedan Sergio García –caro y con el que ahora no vale extrañarse por la falta de acierto, pues su bagaje realizador en las anteriores temporadas no presagiaba nada mejor en esta faceta—, Xisco –que más allá del escaso «feeling» con Chaparro y del desplante del domingo pasado no ha aportado lo que se esperaba de él y desde luego no es un «asesino del área»– y Mariano Pavone. Éste último estaba llamado a ser el referente en ataque durante estos años y sigue dando sobradas muestras de que no está a la altura. Necesita «ponerse de gol» de forma clara cinco o seis veces para, con suerte, conseguir un tanto, que desde luego no es lo suyo. Y plantarse en un «cara a cara» con un portero no es tan sencillo. Pelea como el que más, fija a los defensas, se desmarca y no puede discutirse que se deja el pellejo, pero ni ante un Segunda B como el Real Unión de Irún este miércoles es capaz de marcar pese a gozar de ocasiones claras. Y eso no es más que falta clamorosa de calidad por muy temprano que se levante y honesto sea en un trabajo. Pavone no es jugador para un equipo que quiera ser importante en la Primera División española, y ocasiones ha tenido de sobra para demostrar lo contrario. Sus obvias dificultades para conducir un balón con eficiencia, para escaparse de un contrario con el esférico controlado o para disparar entre los tres palos no dejan lugar a la duda. Y si alguna vez lo hace es que habrá cambiado mucho la película. Por ello, a estas alturas, con el Betis rozando la zona roja en la tabla y el mercado aún abierto, el SOS de cada año puede volver a lanzarse. Compren a un buen delantero. Y si no lo encuentran, busquen más. O busquen mejor…

Redacción

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