Ganar, acabar y pensar

Por  1:23 h.

Mendigando un punto. Así termina el Betis otra melancólica temporada. Otra, he dicho. “Con un punto más, salvados”. Eso dicen ahora. “Con un partido más, nos salvamos”, llevan diciendo casi media temporada, el tiempo que lleva el conjunto verdiblanco intentando escaparse de abajo. Vaya discursito atractivo. Anda que se vende bien el invento para que el que quiera comprar una entrada o llevar a los niños al fútbol o sencillamente hacerse bético. Por las que hilan. Al menos, eso sí, se puede contar casi desde la orilla, donde apenas quedan ya olas. Otros han nadado peor y alguno ya se ha ahogado lejos del litoral. Pero quizás por eso, por la relativa tranquilidad con la que se afrontan las dos últimas semanas de competición, se deba solventar la papeleta cuanto antes para poder pasar página y empezar a escribir de nuevo un renglón menos torcido. Toca ganar de una vez y acabar con lo que no deja de ser, por mucho que se haya adornado al final la cosa, un verdadero suplicio de campaña. Partidos penosos, entrenadores destituidos, fichajes inservibles, porteros que dudan, defensas vulnerables, centrocampistas que no manejan, delanteros que no marcan, pasadores que no miden, presidentes que no se callan, animales que lanzan botellas, encuentros suspendidos, campos clausurados, árbitros que se equivocan, comités que no perdonan, justicia que no existe, directivos que ídem, ilusos que hablaron de UEFA, béticos que pagan y no disfrutan. Que se acabe ya. El punto en Almería ante la revelación de la Liga se hará del todo bueno y definitivo si en la cita intersemanal frente al Valladolid, en el penúltimo partido como local del Campeonato, se vence o, al menos, se suma un punto. Con ese escaso botín parece suficiente para aplacar la cólera de las matemáticas, empeñadas en complicarlo todo. Haría bien el cuadro de Paco Chaparro, por tanto, en tomarse el choque de este miércoles en La Cartuja como, por ejemplo, aquel otro en Santander que cerraba la campaña anterior. No es lo mismo, claro, pero mejor que no lo sea. Porque si la relajación provoca otra derrota y algún que otro resultado se envenena, más vale no pensar en tener que jugarse la categoría en los dos últimos duelos, primero ante el eterno rival en plena pelea europea y para rematar en Getafe ante enemigo directo. Mejor dejarse de emociones por mucho que éstas parezcan el único argumento que hace apretar los dientes al equipo verdiblanco. Y la chequera al de la calle Jabugo. Menos primas y menos hacer el primo. Se trata de ganar, acabar y después pensar. Mucho pensar. Porque el sabio puede sentarse en un hormiguero, pero sólo el necio se queda sentado en él.

Redacción

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