Hay mes de marzo

Por  2:36 h.

Esquivando con destreza extrema la pelea barriobajera que vienen manteniendo las directivas bética y sevillista tras la ida de cuartos copera, llama la atención que el derbi de esta noche, al menos para el bando verdiblanco, ha sido transformado en una finalísima. O más que eso incluso. Vida o muerte. Camino sin retorno.

Le valen los penaltis al “Machote” de Tarifa, según afirma él mismo. Con esta carga de trascendencia por parte de los protagonistas, y me ciño estrictamente al plano deportivo, se ha logrado crear un oasis artificial en medio del desierto que se está atravesando esta temporada. Se comprueba de nuevo cómo un único partido sirve para justificarlo todo, para solapar la realidad y también de válvula de escape para el gozo de la afición. Bien es cierto que echar a la cuneta al gran enemigo no sólo supondrá respaldo moral sino que pondrá al Betis en otra semifinal copera, a tiro de piedra de poder emular el reciente éxito de 2005, pero conviene tener perspectiva y eludir posturas propias de mediocres. Y es de muy mediocres pensar que todo acaba hoy. Hay vida más allá de este partido. Hay mes de marzo. Si se supera la eliminatoria, el agua del oasis debería servir para atravesar con más fuerzas lo que queda de extenso páramo. E igual hay margen para alguna fiesta. Si no es así, el camino hasta el verano se centrará en sobrevivir con menos líquido elemento. Pero la estepa seguirá siendo estepa y la lucha por esquivar el descenso –ese y no otro es el objetivo, que la oscuridad está a dos puntos– tan encarnizada como si el derbi no hubiese existido. Centrar tanto el punto de mira de los objetivos globales en un choque así es muy peligroso. “Si ganamos al Sevilla, hemos hecho la temporada”, escucho en mentideros de Heliópolis. No, no. Quedará sudar, sufrir o hasta regocijarse. Y debatir sobre lo hecho. Y lo no hecho. Y pensar que alguna vez será posible dar un paso más e ir dejando atrás la mezquindad. Hoy, eso sí, disfruten del derbi.