La medida de las cosas

Por  1:40 h.

El triunfo sobre el Mallorca, necesario, justo, claro y hasta contundente, sirve al Betis para espantar algunos fantasmas, que no todos. Pero también, y eso es casi más importante, para ajustar la realidad, para calibrar la auténtica medida de las cosas, aspecto vital en un club, en una ciudad, quizás hasta en un país, tan propensos a calificar con blancos o negros cuando existe –que sí, de verdad— una amplísima gama de grises. Lo principal tras el 3-0 es ratificar, como ya quedó escrito en este espacio, que no es el conjunto verdiblanco el peor de Primera, como reflejaba la clasificación hasta el mediodía del domingo. Da un nivel excesivamente corto, como se ha visto recientemente, para poder superar a los equipos punteros; a la clase noble se le puede dar una sorpresa puntual, pero en condiciones generales, hay que doblar la rodilla. Esa es la lógica y así pasó, si bien con el matiz de que en distintas fases de los partidos ante Madrid, Barcelona o Villarreal, el cuadro de Heliópilis no sólo plantó cara sino que superó en juego a su oponente. Pero perdió porque, sencillamente, es peor.

El primer choque pasado el “Tourmalet” del calendario, sin embargo, se ha saldado con victoria holgada ante un equipo medio como el Mallorca. Y es ahí donde se ha visto qué es lo que puede dar de sí el equipo. Ante ese tipo de conjuntos, que son legión, el Betis tiene suficientes opciones reales de salir airoso. No está para pasar por encima de nadie, pero tampoco puede considerarse inferior a Numancia, Osasuna, Málaga, Racing, Athletic, Sporting o Recreativo, por ejemplo. Y es que, como quedó escrito cuando se cayó ante los grandes, Paco Chaparro adiestra un plantel mejor que el de la campaña pasada. Porque trabaja con el mismo sistema desde verano. Porque ha reforzado los costados de su defensa. Porque ha encontrado un buen referente ofensivo como Sergio García. Por la reconversión de Damiá o Arzu. O, sobre todo, por la tremenda mejoría que ofrecen al centro del campo Aurelio y Emaná, agresivos, potentes, inteligentes y con buen pase final y llegada al área. Este Betis debe dar para algo más que estar en la cola. Pero, eso sí, ni negro…. ni blanco. “Su” Liga es muy igualada y cualquiera está en disposición de llevarse los tres puntos por cuestión de detalles. Y hay detalles, muchos, en los que el Betis es, sigue siendo, débil. Un ejemplo ilustrativo: el primer tanto liguero de su principal delantero, de su “hombre gol”, el argentino Pavone, llegó este domingo y se produjo en un remate a placer, sin portero y casi bajo palos. Se confirma que el punta, honrado y peleón como pocos en el campo, necesita para hacer un gol o bien gozar de cuatro, cinco o seis ocasiones nítidas, prácticamente “mano a mano” con el meta, o bien que el arquero no defienda las redes. El máximo goleador en estos momentos es Damiá, lateral que está siendo usado de extremo. Hay, por tanto, motivos para creer, pero también algunos para inquietarse.

Redacción

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