Gutiérrez, un momentito

Por  21:10 h.

Nuevo capítulo de la "Antología loperística", esa recopilación de frases del peculiar dueño de la sociedad anónima que gestiona temporalmente el Betis –que es mucho más que eso– que será uno de sus principales legados. Tras "La Palmera acolapsá", las "arcatufas", las "asandías", el "vaso desde las doce de la mañana" o el "me estáis exigiendo que me estáis cansando" llegó Gutiérrez. "Gutiérrez, un momentito", espetaba el mandamás verdiblanco a su interlocutor telefónico cuando salía de su búnker en la calle Jabugo al ser preguntado por los periodistas sobre la continuidad de sobis en el club. "No se va porque yo no quiero", dijo Lopera para dejar bien claro quién manda aquí.

Y tras eso, a hablar con Gutiérrez. ¿Quién será Gutiérrez? ¿Será la cabeza pensante de BSport? ¿Será uno de los doscientos cincuenta y cuatro representantes con los que el accionista mayoritario ha hablado esta semana como si fuera un vulgar secretario técnico de equipo de Tercera? ¿Será el redactor del nuevo libro de estilo de la casa bética para dar aún mayor caché a sus comunicados, páginas webs y demás altavoces? ¿Será el director de un banco, esos que atienden a Lopera por la tarde aunque sea agosto, según él presume? ¿O será Gutiérrez alguno de sus abogados y pensaban hablar sobre las denuncias por aprovecharse de los recursos que genera el Betis? ¿Será el arquitecto del magno proyecto de ciudad del deporte que se prepara en Benacazón y va a ser la envidia mundial del Milán, el Madrid o el Liverpool? ¿Será un personaje inventado para seguir fomentando aquello del "trabajo 20 horas diarias"? ¿Quién será Gutiérrez?

Lo cierto es que Gutiérrez no es más que aquel Reinaldo con el que Lopera también hablaba por teléfono en el memorable vídeo que el consejero delegado hizo grabar pensando darse gloria en torno a la supuesta salvación del club en 1992. Reinaldo al teléfono, pásame. Y es que la vida no cambia tanto, simplemente gira, como reza la canción de Fito Páez. Mariposa tecnicolor. Todo es igual que siempre. Todo gira y gira. El entrenador pidiendo y pensando que se le escucha o que tiene margen de decisión, el que manda imponiendo su criterio particularísimo, los periodistas haciendo guardia en la esquina de los Hermanos Gómez, el equipo pidiendo a gritos dos laterales y un delantero, como siempre, y las colas ante las vetustas y vergonzosas taquillas del medio estadio antiguo para que los que nunca fallan se saquen el abono. Con esos nunca habla Lopera. Él sólo habla con Gutiérrez. Así le va.

Redacción

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