Pistas de atletismo y milongas

Por  2:17 h.

Vuelve a presentarse la ocasión de que el Betis dispute un partido en un terreno de juego rodeado de pistas de atletismo, esta vez el de La Cartuja –Olímpico lo será cuando albergue unos Juegos, o sea, nunca–, y aparecen de nuevo las previsibles respuestas de los profesionales excusándose de antemano con la justificación de que el ambiente es menor en un campo así, que si la frialdad, que si el aliento del público, que si la lejanía, que si no es lo mismo, que si el fútbol es así y el rival es muy complicado, que si me duele un pie. La cantinela habitual, que, como siempre, hay que quejarse.

Ya he escuchado a alguno en las filas verdiblancas hablar de que “es distinto” jugar con pistas de atletismo, dejando caer, como el que no quiere la cosa, que resulta más complicado porque no se nota al público tan cerca. “Se nota, se nota la diferencia…”, se lamentaba uno de ellos. “Cuando tienes al público encima, te motivas más y el equipo lo agradece”, decía otro. Hay queja latente. Y no me extraña teniendo en cuenta lo decisivo que resulta en un equipo como el bético, que no anda precisamente sobrado de calidad, “el hecho ambiental”, el plano anímico y toda la vertiente psicológica de este deporte. Basta con analizar la influencia que ha ejercido la palabrería de Luis Fernández en el devenir de la temporada, lo mismo que perjudio la tristeza proverbial de Irureta. A otros les es suficiente con su potencial técnico. Al Betis, no.

Pero a lo que vamos. Lo de las pistas de atletismo no es más que otro de los muchos tópicos tras los que se esconden los profesionales de este deporte, acostumbrados a poner una y mil vendas mucho antes de atisbar siquiera la opción de herirse. Evidentemente, no es exactamente lo mismo jugar con la gente pegada a la línea de banda o de fondo que separados del graderío por el tartán con las ocho calles. Claro. Pero de ahi a pensar que ese aspecto ejerza tanta influencia va un mundo. ¿Es que no ha cosechado triunfos la Juventus en Delle Alpi, con sus amplias pistas? ¿Es que no ganan partidos y títulos la Roma o el Lazio en el Olímpico de la capital italiana? ¿Alguien recuerda cuántos entorchados ha logrado el Bayern en su Olímpico de Múnich antes de mudarse al Allianz Arena? ¿O el Rapid de Viena en el Prater? ¿Y el Panathinaikos en el Olímpico ateniense? ¿Y el Spartak en el ídem moscovita? ¿Y no tiene metros y metros de separación entre el césped y la grada el coliseo de River Plate? ¿O el mítico Maracaná? ¿No gana partidos el Español en Montjuic? ¿No estuvo hace varias temporadas la Real Sociedad a punto de ganar la Liga haciendo de Anoeta un fortín? ¿Se anuló el gol de Assunçao que metió al Betis en la Champions hace dos temporadas en Mallorca porque el rectángulo de juego de Son Moix está cercado por esa mezcla anaranjada de goma y asfalto para los corredores? Las cosas son como son y los buenos futbolistas hacen bien su trabajo con pistas de atletismo y de Fórmula Uno. Los malos las usan como pretexto facilón.

Redacción

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