Preguntas sobre Robert

Por  1:17 h.

Leo y escucho: el Betis ha pagado lo pactado con el PSV y ha comprado la ficha de Robert. El futbolista brasileño tiene contrato, por tanto, por cuatro campañas más, hasta 2011. Y empiezo a preguntarme. ¿Por qué? ¿Qué ha demostrado este delantero en el año que lleva en el Betis como para atarlo de esa manera? ¿Qué tiene él que no tuvieran otros cuyo paso por Heliópolis ha sido tan fugaz como carente de respaldo de la cúpula deportiva (perdón, directiva. Perdón, dejémoslo en la cúpula) del club?

Y me sigo haciendo preguntas. ¿Por qué se decide hacer una inversión a largo plazo de este tipo y con este riesgo –dado lo poco que ha demostrado el jugador– cuando la política financiera imperante ha servido para pelearle el último euro o las renovaciones a gente como Juanito o Edu? ¿Por qué los jugadores de la cantera tienen que demostrar el triple que los suramericanos para consolidarse económicamente? ¿Alquien recuerda que Melli, ya siendo internacional el categorías inferiores, tuvo que entrenarse con el segundo equipo juvenil en campo de albero castigado por el mandamás verdiblanco en plena negociación para firmar su primer contrato serio? ¿Alguien recuerda por cuánto dinero se quedó el Betis sin Oliveira el primer año del brasileño en España? ¿Por qué ahora es distinto y, precisamente en este momento, se anuncia esta contratación? ¿Alguien piensa que no hay mejores delanteros que Robert para empezar a construir la base de un Betis que vuelva a ilusionar? ¿Qué intermediario tiene tanta habilidad o tanta influencia en los despachos de la calle Jabugo? ¿Pero no era Robert una recomendación de Lorenzo Serra Ferrer, cuyas iniciativas han sido denostadas por el que manda en la entidad? ¿Qué opina de esto Luis Fernández? Mejor dicho: ¿Ha opinado? No entiendo nada…

Sin ánimo de llevar la contraria al maestro Pérez, don Francisco, creo que la mejor imagen de Robert no está por verse en Sevilla, ya que, sencillamente, no hay más que lo que se ha visto hasta ahora. No estamos ante un ariete de clase, de técnica depurada, pero tampoco de velocidad y ni tan siquiera de destacable acierto ante el marco enemigo. Sirvan de muestra diversos errores de bulto frente al portero rival, en el control de la pelota, al tirar paredes, al golpear el esférico, etc, con los que ha deleitado al aficionado. Pelear, pelea. Claro. También pelearía un delantero llegado del Indautxu o del Alcoyano. El punta no ha cuajado en ninguno de los múltiples clubes por los que ha pasado y, encima, hace sólo varios meses estuvo a punto de no volver a Sevilla pues quería fichar por el América mejicano. Es verdad que anotó siete goles en la segunda vuelta de la temporada pasada y este año lleva otros siete, y es verdad que esos catorce los ha hecho con el viento del equipo muy en contra y que es el máximo realizador bético, pero su fútbol cotiza cada vez más a la baja. Al contrario que en la bolsa, no obstante, el Betis compra precisamente cuando esa cotización se mueve en mínimos. Cosas de empresarios. Hasta el propio Robert dice estar “sorprendido” por el desenlace de los acontecimientos. No me extraña.

Redacción

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