Primeras conclusiones

Por  23:29 h.

Han pasado ya siete jornadas de Liga y, tras el empate a cero en Murcia, igual es ya momento de extraer algunas conclusiones en torno al equipo que este año tiene el Betis. Posiblemente someras, posiblemente simples aproximaciones dadas las alturas del Campeonato en que nos encontramos, pero algo ya se atisba.

En primer lugar, debe destacarse como característica positiva que el conjunto verdiblanco tiene, al menos, un estilo relativamente definido. Igual no sabemos aún a qué juega, pero sí a qué quiere jugar, y eso ya tiene una importancia digna de mención. Héctor Cúper ha visto lo que hay y pretende, con acierto, que el Betis primordialmente defienda, que presione, que plantee los partidos agazapado e intentando salir rápido por las bandas en contragolpes. Eso y el aprovechamiento de la estrategia son las bases. Hay un canon. La iniciativa que la lleve Messi. Decepcionará a algunos, aburrirá a muchos, pero quizás sea la opción más realista y sensata.

Para emociones, la de estar descendido a falta de diez minutos de que acabe la competición. La primera conclusión engarza con la segunda. Si se tiene en cuenta estrictamente la calidad de la plantilla, eso que es tan simple como saber jugar al fútbol, el cuadro de Heliópolis –lejos de ese tópìco instalado en el balompié nacional de que “con la plantilla que tiene, el Betis debe estar arriba”– está bastante lejos de un grupo de ocho equipos que pelearán por las plazas nobles. Real Madrid, Barcelona, Valencia, Villarreal, Sevilla, Atlético, Zaragoza y Español están muy por encima en simple calidad técnica. Si a eso le sumamos que hay otros equipos más cercanos al Betis que están más hechos que el verdiblanco (Mallorca, Osasuna y ojo con el Racing), debe deducirse que la lógica y las habituales apreturas de la zona baja de la tabla imponen pelear por no bajar a Segunda. Hablar de otra cosa es soñar. Claro que no todo es calidad. Fútbol es fútbol; cualquiera puede ganar a cualquiera y Grecia puede llevarse una Eurocopa con once jugadores defendiendo como leones, buenas dosis de rigor táctico y aprovechando dos corners, pero la que más mundiales tiene es Brasil y el que más copas de Europa el Madrid. Y no defendiendo…

Más. Esa falta de calidad se percibe con mayor preocupación en la posición de delantero centro. Ni Pavone ni José Mari parecen los idóneos para garantizar goles ni en disposición de competir con los puntas de cualquier equipo. Y digo de cualquier equipo. ¿Son mejores que Uche, del Getafe, que Negredo, del Almería, que Smolarek, del Racing, que Pandiani, del Osasuna, que Riki, del Deportivo, que Llorente, del Valladolid, que Aduriz, del Athletic, o que Javi Guerrero, del Recreativo? Todos o casi todos los rivales tienen arriba algo de dinamita, algo. La del Betis sigue dependiendo de jugadores que ya estaban y que han mejorado algo su rendimiento con respecto al año pasado, como Sobis o Edu, pero no son ni dos balas ni dos “asesinos del área”.

Sigue sin invertirse en lo que se debe, un punta contrastado, y eso al final se paga. Se fue Oliveira y… Fumando espero. Junto a todo ello, podría destacarse también que, salvo el meta luso Ricardo, los fichajes no parecen mejorar lo que había; que se antoja solucionado el mal endémico del extremo zurdo con la buena competencia Mark González-Caffa; que el mejor pivote hasta ahora es el canterano Juande; que Somoza necesita dos marchas más; que en los laterales el equipo sufre mucho al no existir una mínima calidad (Vega, Babic, Ilic, Damiá) y no usarse a Melli; o que la pareja de centrales Juanito-Rivas comienza la cuesta abajo y necesita relevo, especialmente el segundo. Son sólo aproximaciones de primeros de octubre, pero escrito queda.

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Redacción

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