¿Suerte?

Por  12:33 h.

En el repaso a las crónicas y análisis del triunfo bético sobre el Getafe, leo, veo y escucho a medios de ámbito nacional, regional y hasta local referirse a “la suerte” de los verdiblancos en el choque y al mayor merecimiento de los madrileños. “Tuvo suerte el Betis”. El rival mereció más, al menos el empate”. Pues no está tan claro. La suma de tres puntos en el cuadro bético no necesariamente debe vincularse siempre a los avatares del destino. Algo más habrá.

Los argumentos usados para defender el anterior axioma, el de “la suerte” en el partido que cerraba la primera vuelta, están centrados, básicamente, en el mayor número de ocasiones de los hombres de Michael Laudrup, en su preponderante posesión de la pelota, incluso en su mejor fútbol, o en las soberbias paradas del meta albiverde Ricardo. Pero, ¿es eso azar? ¿Es suerte? Si lo es, cosa que dudo, no resulta justo aplicarlo al caso cuando no se ha hecho, por ejemplo, sólo una semana antes al aludir al derbi en Nervión y al tanto que sirvió al eterno rival para abrir el marcador, aspecto vital para jugar luego con más holgura y pasar por encima, como ocurrió, del grupo adiestrado por Paco Chaparro. Si las paradas de Ricardo son cuestión de suerte, el gol con la mano, ilegal, de Luis Fabiano debe considerarse al menos como un equivalente, siendo benévolos. Acertadamente no se hizo, pues el conjunto sevillista fue, sencillamente, mejor que el Betis. Pero tampoco debe explicarse la última victoria heliopolitana como una consecuencia de la fortuna. No. La jornada anterior, el Zaragoza tuvo hasta 24 ocasiones de gol ante Casillas, pero éste brilló, hizo bien su trabajo, como ahora Ricardo, el Madrid fue más efectivo y marcó en la pocas ocasiones que se acercó, el líder logró el triunfo y hace unas horas el entrenador de los maños está en el paro. Y nadie discutió eso de “la pegada del Madrid” o “la eficacia” como madre del cordero futbolístico a pesar del mejor partido, el dominio y las múltiples oportunidades de gol del once aragonés. Es que Casillas hizo un partidazo… Usemos, por tanto, la misma vara de medir. Que el Betis no deslumbra con su juego es algo que nadie discute en estos momentos. Pero aún compite. Y dentro de ese nivel competitivo, de suspenso, de aprobado raspado o de notable, deben enmarcarse la eficiencia del portero, la voluntad de Edu o el acierto de Pavone, por ejemplo. Y eso influyó en el triunfo. No debe calificarse como afortunada la mano que el guardameta bético sacó junto al palo para salvar el empate, u otras acciones anteriores, sino como competencia de un jugador que es internacional por Portugal y ha destacado en el último Mundial. Ni es azar el primer gol de Pavone, que buscó la falta del “Pato” y luego se anticipó con maestría a su par en el saque de la misma. Ni es sólo fortuna el tanto de cabeza de Edu, que se dirigió con intención a la portería aprovechando la ineptitud del zaguero enemigo Licht –de fallos de los defensas rivales están llenas las vitrinas de los equipos–. Como el gol que marca Belenguer en propia meta, tercero de los béticos y que no se hubiera logrado si Pavone no se escapa hábilmente por la banda y mete un buen centro al área pequeña. Es fútbol, no sólo fortuna. Y ya puestos a referirse a los caprichos del destino, no conviene olvidar que el primer gol del Getafe llegó de un penalti que no existió y de una decisión arbitral errónea, o que el segundo entró en la portería local porque Melli tocó la pelota ligeramente, desvió su trayectoria y despistó a Ricardo, que buscaba el esférico en otra dirección. Con 3-0, dos ejemplos de “mala suerte” para el Betis… El equipo está mal, pero hay que ser justos. La fortuna es la mitad del destino. Pero sólo la mitad.

Redacción

Redacción