Una frontera atravesada

Por  12:45 h.

Superada por el Betis la frontera psicológica de los 30 puntos cuando aún faltan doce jornadas ligueras, parece el momento de exponer diversas consideraciones, unas a modo de conclusión y otras de advertencia para lo que falta, que ya no es tanto ni se perfila tan empinado. La primera es más que nada un aviso: con 32 puntos la situación es mucho mejor que hace un par de meses, puede decirse que la más benevolente de toda la campaña, pero no conviene volver a tumbarse a contemplar el panorama, pues deben ganarse todavía, y como poco, tres de los encuentros que restan; es sólo una cuarta parte, sí, pero hay que ganarlos para poder respirar con alivio. Por muy guapos que se vean ahora en el espejo los verdiblancos, la zona de descenso está a tres puntos, tres. Y a esto le queda mucho. Hasta el Levante aprieta ya. Ojito con los cohetes y los mensajes estúpidos sobre opciones europeas y demás milongas.

Dicho esto, cabe resaltar también alguna cuestión que sirva para explicar la notable mejoría del cuadro de Heliópolis. La primera y quizás más importante es el buen funcionamiento de dos de los profesionales que tiene en nómina Lopera: el técnico, Paco Chaparro, y el punta brasileño Edu. Del primero se ha dicho ya casi todo y, desde luego, no se le puede discutir que su llegada al equipo ha servido no sólo como revulsivo moral sino para mejorar el fútbol. De un equipo absolutamente intrascendente y en declive hasta hace unas cuantas semanas, el Betis ha pasado a ser un conjunto al menos competitivo, que conoce con qué recursos cuenta y los explota convenientemente. Jugando muy atrás, porque la zaga es endeble, tapando con presión y saliendo en velocidad por las bandas para centrar o mandando balones a Pavone para que los aguante hasta que llegue la segunda línea. Nada más. Y nada menos. El mero hecho de que se haya repetido alineación tres veces seguidas –no ocurría desde hace cuatro años– es síntoma inequívoco de que algo va bien. El sistema funciona y eso genera la confianza suficiente para que siga funcionando. El círculo vicioso del deporte. En cuanto a Edu, no sólo sus goles sino su personalidad en el campo han sido el gran pilar de apoyo sobre el que el equipo y el entrenador han construido este miniproyecto de media temporada. Baste decir que parece el único futbolista capaz de dar lo mejor de sí también cuando las cosas van mal y el aire sopla en contra. Los demás, si lo hacen es únicamente cuando oyen palmas en la grada, pero a las malas…

En este segundo grupo pueden encuadrarse a hombres como Sobis o Mark González, atacantes de indiscutible calidad técnica pero que, por problemas físicos o simple falta de compromiso en momentos difíciles, han estado peligrosamente ausentes mucho tiempo. Ahora sí aparecen, especialmente el segundo, que se ha marcado un par de partidos muy buenos y que ha dado la razón a Chaparro por quitar del once a Caffa. Su camino empieza a ser bueno, pero aún no han demostrado que sean aquellos que se esperaba que fueran. Entre los responsables de la escalada tiene que nombrarse también a Pavone, tan coherente en sus mensajes como con su apodo. Es “tanque” por algo. Trabaja lo indecible, fija bien a los centrales rivales, se desmarca, apoya, ayuda y hasta centra adecuadamente, aunque es deficiente rematando y en el uno contra uno. Si no lo fuera, claro, estaríamos ante un crack internacional. El argentino no lo es, pero merece el reconocimiento a su gran trabajo. Arzu, cuya entrada en el equipo ha coincidido con la mejoría y que está dando cierta consistencia al centro del campo, y Ricardo, que acumula actuaciones brillantes –es el segundo portero de la Liga en paradas tras Casillas– y contagia seguridad a sus compañeros, deben entrar en ese listado de jugadores que han ido empujando hacia arriba. Queda claro, además, que Somoza, José Mari, Ilic o Babic están donde deben, fuera del once. Sin ellos el equipo funciona mejor. El Betis duerme en el undécimo puesto, a un punto del Getafe y tres del Valencia, dato que se antoja muy bueno para como estaba el panorama y que es realmente excelente para la planificación que se ha hecho desde la calle Jabugo. Pero que nadie le quite la vista al Recreativo, al Deportivo o al Zaragoza. Todavía no.

Redacción

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