Esperando a los escuderos

Por  2:17 h.

TODO pasa por Manuel Ruiz de Lopera. Por su decisión, por su reflexión, por su sensibilidad hacia el pronunciamiento inequívoco y hermoso de la afición por la que dice morir y, en consecuencia, por su propio beticismo. Su actitud es la piedra angular de cualquier movimiento de cambio y transformación del Real Betis, que tiene que virar urgentemente hacia los modos y maneras del siglo XXI. Pero, ¿y los que aún le acompañan?

Los colaboradores de Lopera se han defendido siempre con el argumento de que su único afán es servir al Betis y a su afición. Sin embargo, después de la expresión inopinable de la fiel infantería bética, que tomó las calles de Sevilla voz en grito para exigir la catarsis del club, la dignidad y el sentido común dictan un repliegue perentorio de estos escuderos, como ya ha hecho Diego García León, que si se mantienen en sus posiciones lo harán, sin posible discusión, para servir a Lopera y no al Betis.

Todos deberían abandonar por vergüenza torera, pero singulares son los casos de quienes tienen un capital invertido en acciones, como Rufino González, quien ya desveló sin rubor haber pactado con Lopera que sus acciones se venderán con las del jefe (y al mismo precio) el día que éste decida desprenderse de su paquete. Y esto, en román paladino, se llama especular. A ver qué hace cada cual.

Redacción

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