Diez minutos para no olvidar

Por  11:06 h.

Esos diez minutos que transcurrieron entre el segundo gol del Celta y el primero del Betis no deben volar como las hojas secas con un suave golpe de aire otoñal. Hay que recordarlos para sentirlos de vez en cuando y hacer con ellos un ejercicio de humildad que no permita despegar los pies del suelo ni una sola vez. Demasiado mal se pasó ese ratito como para que no tenga una utilidad.

Había coincidencia en las opiniones de los consejeros del Betis una vez acabado el partido y asegurada la ansiada pemanencia en la Primera división: mañana tiene que empezar una nueva etapa. Y ese mañana es ya hoy. Pero también decían esos mismos consejeros que “eso es cosa del que ustedes saben”, y el que todos sabemos no ha dado ninguna señal que permita pensar en un futuro diferente. Pero la afición está cansada y así lo demostró el domingo por la noche, cuando se expresó con la misma contundencia en contra del máximo accionista a pesar de la alegría que producía la victoria en El Sardinero.

El Betis, como club, es un auténtico desastre. Ya puede hacer Lopera el pino o el triple salto mortal. Es una entidad de cartón piedra y no tiene profundidad porque carece del personal adecuado, de las instalaciones necesarias, de una filosofía de actuación concreta, de señorío y de ideas, y todo esto hay que cambiarlo de una vez porque lo del año pasado fue serio y lo de esta temporada ha estado a punto de terminar en un drama, y después de los dos avisos ya saben ustedes lo que pasa si no se actúa con diligencia.

La clave estará en la actitud de la afición. El beticismo ha tardado muchísimo en reaccionar, pero por fin parece haber entendido de qué va la película. Si una vez conseguida la permanencia se relaja, el Betis volverá a las andadas tarde o temprano. Podrá el máximo accionista hacer algunos fichajes y con un poco de suerte mejorarán coyunturalmente los resultados deportivos, pero no podrán tener continuidad en el tiempo porque la improvisación, tal y como está el fútbol, al final se paga. Pero si el beticismo sigue unido y trabajando por la libertad de su sentimiento, la conseguirá. Será mañana, dentro de un mes, dentro de un año o dentro de dos, pero la logrará. El Derecho, por el momento, asiste a quien manda. Pero la gente pondrá las cosas en su sitio.

Esos diez minutos no se pueden olvidar. Tienen que convertirse en el santo y seña de la lucha por la recuperación del Real Betis. Tuyos siempre, sí. Suyo siempre, no.

Redacción

Redacción