Edu, guerra inútil

Por  19:50 h.

Se entiende que Edu esté cada día más enfadado porque no es para menos su cosa. El Betis no acepta sus condiciones para firmar la renovación, luego se lesiona, después se vuelve a romper, se tiene que operar y se va a Finlandia (como para que no te curen yéndote tan lejos) y, en fin, el cuento de la buena pipa, que para qué darle más vueltas si no está teniendo suerte el italo-barsileño y punto. El problema principal, no obstante, es que ésta no es una temporada normal, en la que sólo procedería esperar a que el futbolista se pusiera a punto para volver a jugar y nada más. La cuestión espinosa es que el 30 de junio vence un contrato, y ya no es todo tan fácil.

Se supone que en esa fecha Edu se quedará sin equipo. Y a buscarse la vida. Podría ser una razón más que suficiente para justificar ese malestar que transmite el de Jaú cada vez que habla. Y no se sabe si es desencanto, melancolía, decepción, temor (y por ende nerviosismo), frustración o simplemente mala leche lo que se le atraganta a Edu, pero sea lo que sea es comprensible, aunque siempre habrá que tener presente que si no es en el Betis, el magnífico delantero que un día llegó de Vigo, dejando tras de sí una polémica salida del Celta, jugará la próxima temporada en cualquier otro equipo. Esto es seguro y no cabe esa pregunta de si debe o no renovar el club verdiblanco a un jugador que está lesionado porque no va a haber en ningún caso desamparo de éste y lo peor que le puede ocurrir es que acabe ganando menos dinero de lo que pretendía, que esto ya lo tendría asumido el interesado cuando inicio su cruzada y al beticismo le debe dar igual. Lo realmente peliagudo, lo que debe interesar a la afición veridblanca, es que también se quedará el Betis sin Edu, y esto es lo que debe hacer pensar a los rectores de la entidad porque estamos hablando de su puntal en las últimas temporadas, de su faro-farero-gaviota y barquito velero que llamaba Paco Pérez el otro día a Kanouté. Que no se engañe nadie, que de este encontronazo entre futbolista y club, el que sale peor parado es éste, que a ver dónde y cómo encuentra un jugador de la calidad y las prestaciones del primero y a un precio más barato que lo que pide el propio Edu para seguir. Que esté lesionado no debe influir en la hipotética negociación que se estuviera llevando a cabo para conseguir la renovación, que como se está viendo no existe y empieza a parecer difícil que la vaya a haber. El problema es sólo económico y siendo una obligación inexcusable la generosidad en la oferta por parte del Betis, que debe ser agradecido en primer lugar y además tiene que valorar la probabilidad de sustituir al futbolista con garantías, hay que entender que todo tiene un límite y que hay cifras que no se pueden pagar.

Que Edu no pueda jugar es una desgracia para el Betis. Que se pueda ir, otra peor. Que se lleve mal con Lopera no extraña. Que pida lo que considere oportuno es legítimo. Y que no se lo den, también. Ahora, suele ocurrir que al final el futbolista se va a otro sitio para cobrar menos de lo que pedía por renovar y que el club le pague al primer pelagatos que se ponga a tiro por una colección de vídeos trucados lo que le negó a quien no debería haberse ido nunca. Esto es al final lo que mosquea a la gente, y con razón. Y es lo que las partes tienen que procurar que no suceda en lugar de gastar energías tirándose los trastos a la cabeza.

Redacción

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