El busto fantasma

Por  2:41 h.

Hasta Stephen King se estremecería al tener noticias del acontecimiento. Sorprendente y alucinante. Terrorífico. El busto de Manuel Ruiz de Lopera se tomó la justicia por su mano y en la mediatarde de aquel Día de Andalucía decidió desplazarse suavemente, levitando sobre una sábana blanca, hasta ubicarse en el sitio justo para martirizar y horrorizar a José María del Nido y que no disfrutara el presidente del Sevilla de la victoria moral que para él suipondría sentarse a la cabecera de ese palco que le nombró persona no grata pocas fechas atrás.”Te vas a enterar”, pensó ese busto que mamó de los pechos béticos de don Alfonso Jaramillo, convertido desde ese momento en una especie de doctor Frankenstein. ¡Si Mary Shelley levantara la cabeza!
Y ahí se quedó el tío, sin inmutarse. No saludó a las cámaras de televisión que constantemente le enfocaron. Ni media sonrisa esbozó cuando algún bético descamisado y despojado de razón por un estado atenuante de locura transitoria le gritó “¡con dos cojones!”. Algún reputado consejero preguntó por esa ubicación extemporánea de la broncínea representación del Don y su preplejidad tornó en horror al no encontrar respuesta alguna de sus compañeros. Pero él permaneció impertérrito y se tragó la función completa sin decir ni mú, porque eso sí, este busto fantasma ni muerde ni se come a nadie. Ni siquiera frunció el ceño cuando las asistencias sanitarias retiraron del terreno de juego a Juande Ramos y más de uno le tiró una mirada de soslayo. “A mí que no me miren, que yo no tengo culpa de nada”, parecía decir con su única pétrea mirada.
Cuando los focos del estadio se apagaron y todo se quedó tranquilo, volvió a su sitio. Sin que nadie se percatara de su vuelo raso. Crecen las leyendas sobre el suceso y ya son decenas los programas de ciencias ocultas que han pedido permiso para pasar la noche en el antepalco del Ruiz de Lopera para vigilar con aparatos de última teconología cualquier movimiento extraño del hoy busto más célebre del sur de España. Pero a él sólo le motiva Del Nido, como le pasaba a Ruiz Mateos con Boyer. “¡Que te agobio, leche!”, cuentan que de vez en cuando se oye por la zona noble del coliseo heliopolitano. Y dicen por ahí que quizá no acabe aquí la historia, porque el busto ya le ha dicho a la Copa del Rey que si el CEDD no atiende al “Castaño-recurso” y se confirma el cierre del estadio Ruiz de Lopera, él mismo irá a ver a Lissavetzky y a Villar disfrazado de Supermán. Mucho ojo.

Redacción

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