El cuarto Rey Mago

Por  14:05 h.

Podría ser él a partir del domingo, Francisco Chaparro, que hasta ahora no ha conocido la derrota como entrenador del Betis y que al igual que el año pasado firmó la permanencia del equipo en la Primera división, ahora ha revitalizado los corazones de los béticos con tres resultados que milagrosamente han puesto a la compungida escuadra que dirigía Héctor Cúper en disposición de pelear por la salvación desde el comienzo de este año 2008. Chaparro, sí, puede ser a partir del domingo el cuarto Rey Mago. Melchor, Gaspar, Baltasar y Paco. ¿Por qué no? Él encarna el espíritu de toda esa gente que tiene detrás. Es como si toda la afición verdiblanca estuviera sentada en el banquillo, y eso le confiere al Betis una fuerza con vistas a este derbi que hace unas semanas no tenía.

El beticismo ha empezado a respirar tras el cambio de entrenador pero sabe que el camino es largo y que la situación es delicada todavía porque lo único que ha conseguido el equipo con los siete puntos que sumó al final del pasado año ha sido colocarse en la parrilla de salida para una nueva carrera, de modo que aún no se puede conceder el lujo de perder, desgraciadamente. Es una presión añadida ésta a la que ya de por sí tiene el durísimo enfrentamiento con el Sevilla, porque lo es en cualquier circunstancia, y necesitarán sacar mucho carácter los jugadores que salten al césped del Sánchez-Pizjuán la noche del domingo para plantarle cara a un adversario que hoy por hoy es muy superior y que parece además recuperar poco a poco el nivel que lo ha puesto en órbita en las dos últimas temporadas. Por eso Chaparro se ha convertido en las vísperas del choque en el tótem del beticismo. En él están puestas todas las esperanzas de la infantería bética porque todo el mundo sabe que el trianero sí que comprende la trascendencia del partido y de su resultado y por lo tanto él sí que puede capitalizar emotividad, orgullo y deseo para convertirlo todo en la responsabilidad y la motivación que el vestuario necesita captar para estar a la altura de las circunstancias ante una cita marcada en rojo con la dificultad añadida que entraña solventar a medio camino una eliminatoria copera de la que apenas se habla y que sin embargo tiene una enorme importancia tanto en el plano deportivo como en el anímico.

Puede ser la semana de la consagración total de Chaparro como héroe absoluto para todo el beticismo, que gracias a él, y esto ya es mucho, mantiene la ilusión ante el derbi en un día mágico. ¿Por qué no, Betis?

Redacción

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