El fútbol no siempre es milagro

Por  21:30 h.

Cuando el balón se pone en movimiento y ya no caben más opiniones, boutades ni fanfarronadas, cada cual queda en su sitio, porque es el turno del futbolista, en el plano individual, y del equipo, en el colectivo, siendo éste el producto de un trabajo diario dirigido por un entrenador que ha de creer a pies juntillas en sus planteamientos como vía para conseguir el objetivo que se le exige.

Dice Luis Fernández que nadie le pidió ganar la Copa del Rey, o hacer un buen papel en la Copa del Rey, o eliminar al Sevilla de la Copa del Rey cuando se le fichó. Y es verdad. Entre otras cosas porque cuando se le contrató nadie pensaba en el torneo copero y mucho menos en ganarle al Sevilla en nada. Luis Fernández es el responsable de la reanimación de un enfermo que estaba prácticamente sin constantes vitales y si la afición bética pudo ilusionarse con superar al eterno rival en la Copa fue porque el equipo mejoró sus resultados de la mano del tarifeño. Sin embargo, cuando el Betis se ha mostrado tan inferior al Sevilla en 35 minutos de gélido fútbol en el fantasmagórico estadio de Getafe, esta salida de Luis es decepcionante, muy pobre. Ha perdido y su palabrería se le ha vuelto en contra porque el rival, ahora sí, le ha respondido sobre la base de una incontestable derrota. Juande Ramos le ha dicho tres cositas y con razón.

Pero es que Juande es mejor entrenador que Luis Fernández, con los currículos en la mano, y el Sevilla, ahora mismo, está a años luz del Betis.Y ayer todo esto quedó demostrado sin posibilidad de respuesta y los béticos, en fin, tienen que sufrirlo por enésima vez. ¿Cómo ha pasado el conjunto verdiblanco de marcar el paso sobre el eterno rival a no poderle seguir en tan poco tiempo? Eso es lo que tendría que reflexionar la hinchada y no perderse en películas de miedo. Porque la realidad, triste, tiene su razón de ser. Y la temporada 2006-07 del Betis, después de lo de Getafe, es para olvidar.

Redacción

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