Fabricar un portero

Por  12:23 h.

Contrasta la inquietud que ha mostrado parte de la afición del Betis respecto a la seguridad que muestra Casto Espinosa como portero titular del equipo con ese dato que coloca al joven guardameta al frente del ranking de los de su “especie” en paradas realizadas en lo que va de Liga. Y no cabe duda de que Casto ha fallado en ocasiones, a veces de una forma clamorosa, pero la noticia es incontestable: es el que más intervenciones hace de todos los porteros de Primera división.

La apuesta de Paco Chaparro por él fue valiente, muy valiente. No es fácil relegar al banquillo a un internacional como Ricardo, aunque éste no estuviera ofreciendo el rendimiento deseado, a favor de un chico del filial. Suelen llegarles las oportunidades a los porteros noveles por causa de fuerza mayor, y en ellos está aprovecharla o no. Fallar en ese momento puede significar el ostracismo ad infinitum y por eso la responsabilidad para ellos se hace una carga pesadísima al llegar a ese instante, una rémora contra la que han de luchar. Y el añadido es que una vez aprobado el examen, viene lo peor. Lo decía Doblas en su momento: “Mi amigo Calatayud me dijo que convencer a la gente cuando apareces es fantástico, pero que lo peor viene a la temporada siguiente, cuando tienes que confirmar lo que vales”. Que si difícil es llegar, más aún es mantenerse.

Y hay que ser comprensivos en este camino lleno de espinas que han de recorrer los porteros hasta su asentamiento definitivo porque sus errores son inevitables por la falta de experiencia y sin embargo se perdonan menos que los del resto de los futbolistas porque en la mayoría de las ocasiones se traducen en goles en contra, no hay quien haga una cobertura salvadora. Sin embargo, he aquí la responsabilidad que le toca a un cuerpo técnico y también a una afición: saber que la fabricación de un portero de Primera división, de un guardameta de elite, conlleva esa contraprestación, y hay que asumirla. Siempre es una apuesta a medio plazo.

Cuando Iker Casillas dio el salto al primer equipo del Real Madrid se le criticó mucho su falta de decisión en las salidas por alto, y aunque quizá hoy no sea un punto fuerte en su juego, nadie duda de que el capitán de nuestra selección es uno de los dos o tres mejores porteros del mundo. ¿Sería así si en aquel momento clave de su carrera un técnico hubiera decidido sacarle del once por esa debilidad que se le detectaba? El Betis está tratando de fabricar un portero que se convierta en una garantía para muchos años (nótese que se habla de futuro) y para eso hay que ofrecerle con firmeza el beneficio de la duda, una continuidad que es necesaria para que corrija sus defectos, para que coja distancias, para que sepa desenvolverse en determinadas situaciones y para que, en fin, poco a poco pueda explotar el potencial que sin duda tiene. Y se me antoja muy importante el apoyo de su afición en este sentido, que se le ofrezca seguridad para que él en algún tiempo la devuelva como defensor de la portería del Betis. Cabe la posibilidad, por supuesto, de que Casto no dé el nivel que se le exige, pero eso hay que juzgarlo con perspectiva. Una vez que se le da la oportunidad, en fin, tiene que ser con todas las consecuencias y por el tiempo necesario. Si no, no tiene sentido.

Redacción

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