Fútbol contra palabras

Por  12:44 h.

Nunca he escuchado a un futbolista decir públicamente que está en el banquillo porque un compañero es mejor que él. Jamás. ¿Es porque realmente piensan todos que son muy buenos y merecedores de tener una plaza en su once titular? ¿De verdad? Tampoco recuerdo haber escuchado a un jugador reconocer en una situación delicada, como puede ser la que le toca vivir al Betis ahora, que su equipo está en la zona baja de la tabla por falta de calidad.

Es la inmodestia una de las constantes en el fútbol, que vive permanentemente en la excusa. Cuando se pierde un partido siempre hay un árbitro al que echarle la culpa (muchas veces con razón), o un bote de la pelota que despistó al portero, o un terreno de juego en malas condiciones. Llegado el caso, se recurre a la mala suerte, se dice que “la pelota no quiso entrar” y a otra cosa mariposa. De la misma forma, cuando un equipo cae a la zona baja de la clasificación y pasados los meses sigue estancado en la misma, es obligado afirmar una y otra vez que “tenemos plantel para salir adelante”, que “por calidad deberíamos estar en la mitad de la tabla” y que “la ansiedad y la presión nos impide desarrollar nuestro fútbol”. Es decir, tú, clasificado en el decimoquinto puesto de la dichosa tabla, juegas en casa contra la Real Sociedad, que es colista y se juega el descenso de un momento a otro. Y la Real te gana porque tú has acusado la presión. Y hay que creérselo.

Cuando han pasado 32 jornadas del Campeonato los equipos están donde tienen que estar, y no hay más. El Betis está flirteando con el segundazo desde el principio de la Liga porque es un equipo muy flojito y si se salva será porque hay otros aún más endebles, y punto pelota. Todo lo demás no vale para nada, porque basta que uno hable (dice Lopera que él no tiene la culpa de que Odonkor se lesionara) para que la realidad le dé un sopapo en la boca (reaparece Odonkor y lo primero que hace es quedarse solo delante del portero y tropezarse consigo mismo y resolver la jugada de la peor manera posible.

El Betis puntuó anoche en el Calderón porque supo defenderse muy bien, como en otros partidos anteriores, sin cometer errores de bulto. Esto se puede conseguir con un máximo grado de concentración y una dosis de suerte, pero para ganar hay que tener unos recursos y una calidad que hoy por hoy no tiene, y ya pueden decir Luis Fernández y Lopera lo que quieran y hacer el pino si les parece bien, que la plantilla da para lo que da: para salvarse por los pelos… si es que se salva. De momento, esta tarde otra vez a mirar al Athletic, al Celta y al Levante. Qué cruz.

Redacción

Redacción