La planificación tendrá que esperar

Por  12:27 h.

No es el momento. Pensar en el futuro sería ahora mismo precipitarse y adelantarse a los acontecimientos porque todavía queda mucha tela por cortar en esta Liga y sería un craso error creer que el Betis está ya salvado y que hay que empezar a cortar cabezas y a dar premios. Muy temprano es todavía, pues quedan curvas que tomar, algunas cerradas, y quitarse el cinturón de seguridad puede resultar fatídico.

Que Luis Fernández ha hecho una gran labor en el Betis habría que debatirlo. A lo mejor es demasiado decir. Sí es indiscutible que ha hecho lo que debía y que le ha sacado partido a la plantilla en un momento muy delicado que suele presentar muchos problemas. Ha sacado al equipo de una crisis galopante pero no todo el trabajo está hecho, ya que al Betis le sigue costando un mundo ganar y si en vez de empatar pierde un par de partidos puede verse de nuevo al borde del abismo. Que el tarifeño tenga que ser el técnico de la próxima temporada también merecerá una reflexión y sería completamente injusto que en su momento se ignoraran los méritos que pueda haber realizado como sería totalmente innecesario valorarle en este instante y solamente por lo que ha conseguido en estos tres meses que lleva trabajando en Heliópolis. Habrá que evaluar su aportación en junio, y aunque la planificación es muy importante en el fútbol actual hay que decir en esta ocasión que al Betis no le queda otra que esperar a que las castañas estén fuera del fuego definitivamente, en primer lugar para saber con seguridad que el cuadro albiverde estará en Primera el año que viene, cosa que ahora mismo parece más que probable, eso sí, y para ponderar con una perspectiva global el trabajo, las formas, la manera de ser, el comportamiento y las relaciones de Luis Fernández. Ni es el momento de contactar con otros técnicos (ya se ha publicado que Marcelino está en la recámara) ni procede presentarle una oferta de renovación al entrenador actual. En esto hace bien Ruiz de Lopera. Tiempo al tiempo y despacito y con buena letra. Lo primero es lo primero que todavía hay que rematar la faena y las dificultades no serán pocas. Paciencia.

Redacción

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