Un empate para pensar en verde

Por  2:38 h.

Si será diferente la Copa de la Liga que un empate en Elche deja un agradable sabor de boca cuando un punto en el llamado torneo de la regularidad (porque cada cual acaba donde se merece) no le colma ahora mismo sea cual sea el rival. Pudo complicarse mucho la eliminatoria copera el cuadro bético y tuvo la fortuna de que Pere Martí lanzó fuera un penalti que pudo significar el 2-0. Pero más que esto, pudo ver cercenada la ilusión generada tras la victoria en Villarreal en el debut de Chaparro en el banquillo tras el cese de Cúper, y esto hubiera sido mucho peor.

Que el Betis fuera capaz de rehacerse, mejorar su juego y empatar el partido tiene mucho valor, independientemente de la entidad del rival, un equipo de Segunda. La derrota, sin embargo, no se habría desligado de ninguna forma de esa diferencia de categoría que separa a los dos equipos. ¿Por qué? Porque el desenlace del encuentro demuestra que hay vida en el vestuario verdiblanco y esto produce un efecto psicológico positivo que con pequeños pasitos, como puede ser el de este empate que para algunos resultará insignificante, irá creciendo para bien del grupo. De haber perdido, y pudo perder aunque al final del choque fuera superior, las dudas se habrían apoderado de nuevo del entorno bético, y es obvio que lo primero que tienen que conseguir el equipo y su nuevo entrenador es que haya un acompañamiento de la gente, que se cierren las fisuras y que crezca la sensación unánime de que este Betis puede salir del pozo en el que se encuentra sumido.

Que la plantilla es floja no admite discusión, pero sí se puede abrir el debate si lo que se plantea es si hay o no otras peores en la categoría. Ahí hay que centrarse. Pensar en alegrías no tiene sentido, pero si los profesionales son capaces de convencerse a sí mismos de que pueden competir con sus semejantes y ganarles sentarán las bases de la salvación y sumarán además las voluntades de todos aquellos que no pueden marcar un gol pero que sí pueden hacer que el equipo no los haga.

El Betis no le ganó a un Segunda y es rigurosamente cierto que pudo salir derrotado del Martínez Valero, pero acabó empatando el encuentro y es fácil creer a estas alturas que el equipo que dejó Héctor Cúper no habría reaccionado como lo hizo el de Chaparro, tímidamente quizá, pero al menos para no perder. Esto puede significar que algo ha cambiado, o que está cambiando, y desde luego indica que ahora no estamos ante el equipo literalmente muerto de hace unas semanas. Que para como estaba la novela, es un cambio sustancial.

Redacción

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