Y se acabó el plazo de fichajes

Por  21:29 h.

Tenía que suceder así porque estaba escrito. La reacción del Betis de Chaparro coincidió con el mercado de fichajes de invierno abierto y según se conseguían puntos y se escalaban puestos en la tabla clasificatoria se diluía la posibilidad de que el club se lanzara decididamente a contratar a algún buen futbolista que pudiera reforzar al menos uno de los puestos en los que el equipo hace aguas, tanto que la victoria conseguida en Montjuic en el último partido de enero, días antes de que se cerrara al plazo para incluir jugadores a la lista de 25, terminó de enjaretar la coartada para dejar la plantilla en la misma situación. Para aquellos que deciden en la entidad quedaba demostrado que había calidad suficiente en el vestuario verdiblanco como para salir del pozo y, por lo tanto, no era necesario tocar el plantel.

Mas el argumento para el ahorro se fue instantáneamente al garete porque hete aquí que el Betis perdió a la jornada siguiente. En casa, ante un rival directo en la lucha por la permanencia como es el Deportivo de La Coruña y además volviendo al fútbol ramplón de pocas semanas atrás. ¿Qué lectura hacer de este tropiezo? ¿Hay que interpretarlo como un mero accidente? Puede ser, por supuesto, y a lo mejor el daño se subsana de inmediato, pero a lo peor es algo más y no es cuestión de ser pesimistas, sino simplemente de recordar lo que sucedió el año pasado, tan sólo hace unos meses: clara mejoría del equipo tras el cambio de entrenador –momentos de optimismo precisamente por estas fechas– y posterior caída en picado hasta rozar el siniestro total, que no se estrelló el Betis por los pelos y nadie debería olvidar que a un cuarto de hora del final de la Liga el equipo estaba en Segunda división.

Que esta temporada se parezca tanto a la anterior no tiene perdón, pero lo peor de todo, sin lugar a dudas, es que nadie se haga responsable de lo que le está tocando sufrir a la afición del Real Betis año tras año, que nadie dé un paso al frente como un machote para asumir errores y que se le intente tomar el pelo a la gente tratando de justificar la situación con denuncias de conspiraciones increíbles y con excusas pueriles, como si la infantería bética se chupara el dedo.

Ojalá que el equipo sea capaz de revertir la situación porque ya no se puede hacer más por él y habrá que recordar que no se quiso potenciar cuando se pudo. Ha demostrado que puede ganar en Montjuic, pero también se ha visto que puede perder en casa ante un rival tan flojo como el Dépor. Vive al filo de la navaja y lo mismo un día está a un lado de la raya que al día siguiente está al otro. A ver dónde le toca estar en la jornada 38.

Redacción

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