Reacción desde la base

Por  0:26 h.

Ya que el accionista mayoritario del club no mueve ficha para aglutinar el máximo de voluntades en el beticismo para superar una situación deportiva en serio peligro de complicarse, y ya que presidente y consejeros están más ocupados en no contrariar al que de verdad manda que en hacer causa común con todos los estamentos de la entidad en beneficio del equipo, bienvenida sea la iniciativa surgida desde la base para pedirle a los dirigentes que antepongan la salvación deportiva del Betis a cualquier otro empeño y que empiecen por dar marcha atrás en la medida que el pasado domingo llenó de huecos las gradas del Olímpico.El día de la derrota frente al Getafe fueron muchos menos béticos a apoyar al equipo tras haberse eliminado la reducción de precios de las entradas que tan buen resultado –en cuanto a asistencia de público– había dado en los dos anteriores partidos del “destierro” en La Cartuja. Se antoja endeble la justificación de esta medida en razón de las protestas que las entradas baratas, según el club, habían provocado entre los abonados. Y debe subrayarse que se trataba de entradas baratas, no regaladas, como en un arrebato de ira dijo el máximo accionista al referirse al modo en que habían accedido al campo los muchos béticos que un domingo sí y otro también le piden a coro que se vaya.Aun sin conocer la composición ni las intenciones últimas de este grupo de béticos autodenominado de base, su propuesta en sí no puede ser más razonable: precios populares para acompañantes de abonados en las posibles “finales” frente a Nástic y Osasuna, “banderada” en dichos encuentros y fomento de un desplazamiento masivo de béticos a Vigo y, si fuera necesario, Santander. Ninguna de estas medidas es precisamente original; se trata de recursos de manual para una situación como la que el equipo verdiblanco atraviesa. Lo descorazonador es que hayan tenido que surgir desde fuera del consejo.Y si la directiva tiene cosas que rectificar ante este último tirón de la Liga, no digamos el equipo. Si el Betis está ahora mismo cerca de la salvación es por el carácter y la fortaleza defensiva que Luis Fernández supo imprimir al plantel nada más coger las riendas del mismo. No hizo un equipo brillante, no divirtió a nadie con el fútbol de sus jugadores, pero les dijo cómo atrincherarse, les puso un cuchillo entre los dientes y empezó a sumar y sumar puntos. Justo lo que suele hacerse cuando el peligro del descenso acecha y los recursos de la plantilla propia no dan más de sí. Es verdad que en algún momento se ha atisbado la posibilidad de pedirle otro juego a este equipo, una vez sacada la cabeza en la clasificación, pero los resultados han terminado por aconsejar una vuelta a las pautas de aquel primer mes de Luis Fernández en el banquillo del Betis. El colchón de puntos es todavía confortable pero no hasta el punto de permitir excentricidades en el plano táctico como las que condujeron al sonrojante partido contra el Getafe. No es momento de experimentar con las alineaciones, ni de probar con sistemas insuficientemente asimilados, ni de apartar del equipo a jugadores (léase Fernando Vega) sin que se intuya siquiera una mínima justificación.

Redacción

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