Fabián celebra su gol ante el Málaga
Fabián celebra su gol ante el Málaga

¿Qué es el Betis?

Un sentimiento que te mantiene contento al saber que perteneces al grupo de los elegidos y triste al valorar que muchos no lo entiendan
Por  20:52 h.

Quizá suene a tópico pero el canon no miente cuando afirma que Betis es una forma diferente de entender y soportar la existencia. Una filosofía de la vida que te tiene en el filo de la navaja un día y llamando a las puertas del cielo el siguiente. Un sentimiento que te mantiene contento al saber que perteneces al grupo de los elegidos y triste al valorar que muchos no lo entiendan. Betis es todo eso y, además por último y en consecuencia, un club de fútbol. La unción que nos hace ser béticos podría habernos aglutinado como una religión, o como un partido político o como una secta de iniciados. Pero no… Ocurre que quienes nacimos con esos genes nos unimos en un club de fútbol, en esta maravillosa locura que llaman Betis Balompié.

Por eso que Betis es, además, un equipo de fútbol. Hay alguna otra institución balompédica que se dice ser algo mas que un club. El Betis es la antítesis de ello. El Betis es otra cosa. Sentimiento, forma de entender y vivir la vida que junta a los suyos en un club de fútbol. Betis es además y después de todo eso, un club. Primero, los béticos y después, al final y como lógica conclusión, el Betis Balompié.

Porque Betis es ante todo y sobre todo los béticos. Esos aficionados que sufrieron la gloria de pasar por las tres divisiones, superarlas, pelearlas y ganarlas en un plus ultra de entrega a una fe, como todas, casi inexplicable, pero cierta. Porque en el verde y blanco la utopía se hace una continua certeza. Un milagro merecido por la seguridad de que se posee la verdad absoluta. Esa que desborda todos los parámetros que pretendan comparar a lo bético con cualquier otro equipo.

El Betis es Urquiaga, el Betis es Areso, el Betis es Aedo, es Perales, es Lecue, es Timimi... Que consiguieron un título de Liga y no lo disfrutaron porque les quebró nada mas y nada menos que una incivil guerra. Y que tampoco pudieron disfrutar los béticos de esa generación. Pero ese es el sino eso es lo que prescribe el beticismo. Los gozos y las sombras como dijo el escritor. Clarísimo haz y envés casi al mismo tiempo, alegría y pena en corto espacio, luz y sombra a la vez, eso es Betis.

Los béticos nacimos con el plus de que gozan los privilegiados y por eso comprendemos que ganar títulos sería una especie de abuso vital. Y por eso envidiamos a los que no son del Betis, aquellos que están fuera del circulo y pueden participar de un gozo del que los que estamos dentro ya nunca podremos disfrutar: hacerse del Betis, convertirse a la única religión futbolística verdadera. Betis es, como dice el himno, estar unidos, apretados como balas de cañón, con el sentimiento de sentirse campeón porque el gol llegará y si no llega nos queda el próximo partido, o la temporada venidera, o la gloria y el orgullo de ser diferentes porque no necesitamos de título alguno para ser gloriosos.