Ceballos recibe la presión del jugador de la Real Sociedad Zurutuza (Foto: Raúl Doblado)
Ceballos recibe la presión del jugador de la Real Sociedad Zurutuza (Foto: Raúl Doblado)

Acompañar a Ceballos

Ante la Real se volvió a ver que el rendimiento de la mayoría está muy por debajo del que ofrece el canterano
Por  11:31 h.

En un equipo sin apenas alma como es el Betis de hoy, el único chispazo de vida futbolística sale de las botas de Dani Ceballos. Con Rubén Castro más fuera que dentro, el canterano ha asumido en solitario el liderazgo del equipo. Se coloca en el círculo central. Abre los brazos dando indicaciones al resto para que se abran o cierren las líneas. Es el que recibe las órdenes directas del banquillo para cambiar los dibujos en función del resultado y el momento del partido. El asunto es sencillo. Ceballos baja a la altura de los centrales y trata de llevar con cierto sentido la pelota lo más cerca posible de los delanteros. No siempre lo consigue. A veces las conducciones se hacen demasiado largas. Síntoma de que no encuentra un pase entre tanta pierna contraria. Los segundos se hacen eternos. Casi todos están parados. Mirando. Mientras, a Ceballos le cuesta una barbaridad dar con un compañero que le ofrezca una pared o un desmarque en condiciones. Ahí radica uno de los problemas del actual Betis. Pocos son los futbolistas verdiblancos capaces de engancharse a la manera que tiene Ceballos de entender el juego. Hay momentos en los que sólo le falta ponerse los guantes de portero.

Ayer volvió al once, a una alineación que vivió de sobresalto en sobresalto. Sorprendió que Víctor no diera continuidad de inicio a Sanabria tras lo de Málaga, sobre todo por el hecho de salir con un solo delantero en casa. Pasó a jugar con dos tras la lesión de Jonas. Y cambió otra vez el dibujo con Joaquín. Tantas modificaciones marearon a un Betis ya de por sí desquiciado cada vez que la Real se plantaba en la línea de tres cuartos. Los donostiarras tienen jugadores con calidad que hacen daño a la mínima. Pero si se les aprieta, ceden. Cosa que no hizo ocurrió del todo ayer. Igualar dos marcadores adversos supone un esfuerzo de grandes dimensiones para los verdiblancos. Hacerlo tres veces en el mismo partido ya es mucho para el triste Betis de hoy en día.

Juan Arbide

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Redactor de Deportes en ABC de Sevilla
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@JuanArbide

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