Los jugadores, desolados tras perder ante el Almería
Los jugadores, desolados tras perder ante el Almería

Arrastrarse hasta Segunda o dignificar la profesión

Virtualmente descendido a Segunda
Por  11:30 h.

El Betis de hoy en día tiene un grave problema. “Menuda conclusión que ha sacado el tal Juan Arbide”, dirán muchos. No se trata de tomar el pelo a los lectores sino de ir un poco más allá en el análisis de la situación verdiblanca. Hablamos de un asunto de fondo pero sobre todo de forma. El bético pensaba que la tarde del Valladolid en mayo de 2009, con un Lopera agazapado y acorralado, sería la más triste en muchos años pero en procesos de autodestrucción como el que se vive ahora todo puede pasar. Virtualmente descendido a Segunda división, lo que resta se presenta como un auténtico suplicio para aficionados y profesionales. Salvo contadas excepciones, el Betis de hoy en día se ha convertido en un grupo de jugadores que sale al campo a ver si es capaz de mantener su portería a cero llegado el minuto cinco de partido. Triste y humillante a más no poder. ¿Ocurrirá lo mismo en los cuatro meses que restan de competición? Lo suyo es que no sea así.

 

No es vender ilusiones sobre una gran remontada. Para eso está la oficialidad que cumple de manera eficaz su misión. La cuestión es enfocar la cuestión con valentía y honradez, sin engañar a nadie. Si el Betis da por hecho que es imposible conseguir la permanencia y que lo mejor es pensar ya en el Mirandés, el Lugo o la Ponferradina está en su derecho. Pero cuidado que vienen curvas. Si como empezó a comprobarse en la tarde de ayer ante el Real Madrid las derrotas caen una tras otra en la segunda vuelta, algo que ha dejado de ser noticia, el comentario estará servido en bandeja: “Los jugadores y el entrenador son tan malos que cualquiera le gana sin bajarse del autobús”. Humillación. En caso de que suene la flauta y el Betis gane algún partido, atención. Las sospechas de posibles amaños tardarían cero segundos en posarse sobre el vestuario y Javier Tebas tendría la puerta abierta para actuar y señalar a los jugadores. Otro motivo para sentirse humillado y ser portada de los medios nacionales. Lo de las agallas y la actitud está muy bien, pero el Betis de hoy necesita centrarse y saber qué es lo que quiere hacer con su vida. Hasta finales de mayo son muchos los partidos que hay que jugar y el cupo de bochornos se ha superado con creces. Claro que faltan buenos futbolistas y un entrenador capaz de sacar provecho a su gente, pero dado que los milagros empezaron a desaparecer en la época del Cádiz de Irigoyen, hay que dejarse de rezos y actuar. Descender se puede descender, pero no a cualquier precio. Hay maneras y maneras de irse al hoyo.

Juan Arbide

Juan Arbide

Redactor de Deportes en ABC de Sevilla
Juan Arbide

@JuanArbide

Redactor de deportes en ABC
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