Lopera, en el balcón del Ayuntamiento de Sevilla, tras ganar la Copa del Rey en 2005 (Foto: Efe)
Lopera, en el balcón del Ayuntamiento de Sevilla, tras ganar la Copa del Rey en 2005 (Foto: Efe)

¿Dónde estaba usted en 2005?

Con una base sólida, (Campeón de la Copa del Rey y cuarto clasificado en la Liga), Lopera tiró la oportunidad de hacer historia
Por  19:28 h.

Otra vez Don Manuel. Otra vez a correr por las calles para escuchar lo bueno que sería fichar a un Assunçao o a un Oliveira. Lopera anda de buen humor, o al menos es lo que se pudo ver en el Juzgado. Pese a lo grave del asunto, no se cortó a la hora de reírse en ocasiones mientras su eterno enemigo, Hugo Galera, respondía con nervios a las preguntas de los abogados. Lopera sigue empeñado en volver. Tiene todo el derecho del mundo a pelear ante el juez por su regreso. No se sabe todavía qué va a pasar y el Betis de hoy en día se dedica a gestionar de la mejor manera posible los muchos problemas acumulados, pero hay algo evidente, Lopera no debe ser la solución.

Claro está que los encargados de mandar en el club se han equivocado. A la vista está el desastre deportivo de la temporada de los 25 puntos. Se ha llegado a crear una corriente ventajista en Sevilla que tiene como patas argumentales pegarle fuerte a los consejeros que llegaron en 2011 y considerar que los males del Betis se acabarían con el regreso de Lopera. Error.

No hay más que echar un vistazo al pasado. No hablo del impresentable descenso de 2009 o del no ascenso de 2010. Tampoco del famoso 92. Lopera tiró por la borda la oportunidad de hacer historia a partir del verano de 2005. Con una base sólida encima de la mesa (Campeón de la Copa del Rey y cuarto clasificado en la Liga), el hombre que hacía y deshacía dejó pasar la oportunidad de convertir a su equipo en alguien importante en España. Pero no. Aburrió a los Joaquín, Juanito, Assunçao y compañía. Meses después, mientras el vecino se preparaba para viajar a Eindhoven, el Betis se salvaba del descenso en la penúltima jornada con un resultado que le bastaba de sobra a su rival, el Mallorca. En 2007, nadie olvida las fatiguitas que se pasaron en el último partido jugado en Santander. Un año después, el beticismo respiró aliviado sabedor de que no se tendría que jugar la permanencia en la penúltima jornada ante un Sevilla que estaba lanzado y en 2009, después de tantos años llamando a la puerta, el Betis se fue al hoyo.

Un amigo me contaba que también se puede fijar el final de los noventa como otro punto de inflexión de la política “loperiana”. Puede ser. Pero la oportunidad perdida en el verano de 2005 es algo que muchos no olvidan. Lopera el primero, seguro.

Juan Arbide

Juan Arbide

Redactor de Deportes en ABC de Sevilla
Juan Arbide

@JuanArbide

Redactor de deportes en ABC
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