Calderón se lamenta durante el partido con el Barcelona
Calderón se lamenta durante un partido

La agonía de Calderón

Ha perdido todo el crédito en apenas tres meses
Por  19:58 h.

El ambiente que rodea al Real Betis está teñido de una apabullante provisionalidad. Lo único claro a corto y medio plazo es que el equipo está obligado a presentarse en los partidos que faltan para completar el campeonato liguero. Más allá no hay nada. Ni director general, ni secretario técnico ni el nombre del entrenador encargado de darle la vuelta al equipo como un calcetín.

No tiene mucho sentido insinuar que Calderón cuenta con opciones para dirigir al Betis en Segunda división. Su contrato tan sólo garantizaba su continuidad en caso de permanencia pero no se trata de eso. Es una cuestión de principios. Todo lo que rodea al técnico argentino ha perdido su razón de ser. No está legitimado para nada que huela a fútbol verdiblanco. Ni siquiera el pulso abierto contra su compatriota Guillermo Sara tiene peso. Apartar a un jugador cuando el equipo está ya descendido no sirve de nada aunque cierto es que Sara anduvo torpe a la hora de incumplir ciertas normas en el régimen interno del club. Si esto ocurre hace unos meses con el equipo todavía vivo se podría entender como el gesto de un general que quiere mantener firme y en perfecto estado de revista a su tropa pero ahora no tiene razón de ser.

La figura de Calderón se ha empequeñecido a una velocidad de vértigo. Los béticos ochenteros que le respetaban por su buen juego y sus grandes lanzamientos de falta han visto como el mito de antaño se convertía en un vulgar mortal de los banquillos. Los jóvenes que nacieron en los años noventa ni siquiera han pedido permiso para ningunear a uno de los grandes de la historia del Betis.

Cuando Calderón regresó a Heliópolis a mediados de enero para sustituir al señaladísimo Juan Carlos Garrido tenía poco que perder. Al menos es la impresión que daba. Quedaba toda una vuelta por delante pero la falta de puntos hacía la empresa casi imposible. En caso de milagro o de caída con honor Calderón saldría indemne y si el equipo terminaba en zona de descenso tenía cierta coartada. Pero las formas se lo han llevado por delante. En sólo tres meses. Tiempo más que suficiente para que el feroz fútbol haya devorado a un entrenador del Betis. Otro más.

Juan Arbide

Juan Arbide

Redactor de Deportes en ABC de Sevilla
Juan Arbide

@JuanArbide

Redactor de deportes en ABC
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