Rubén Castro celebra uno de sus tres goles al Valladolid (Foto: Raúl Doblado)
Rubén Castro celebra uno de sus tres goles al Valladolid (Foto: Raúl Doblado)

Las dos caras de Rubén

El delantero brilló dentro del campo y falló fuera del mismo
Por  23:49 h.

Flaco favor se hizo a sí mismo en particular y al mundo del fútbol en general el bético Rubén Castro al acabar el encuentro jugado ante el Valladolid. Error de envergadura el cometido al no condenar delante de los micrófonos el ya famoso cántico lanzado en su día contra su exnovia. El delantero tomó la decisión equivocada y dejó sin efecto buena parte de la ola de positivismo generada por el justo y brillante triunfo logrado por su equipo ante un rival directo. No acertó cuando le abordaron sobre el tema en el mismo césped ni tampoco minutos después cuando ya había pasado por la ducha y más de uno había tratado de convencerle de su error. Horas más tarde, con la avalancha de críticas dando vueltas por toda España, matizó lo dicho. Rubén eligió entonces el camino correcto, el que tendría que haber seguido a las dos de la tarde, justo en el momento en el que sus compañeros brindaban a las mujeres béticas el triunfo logrado.

La cara amarga del delantero tapó a la brillante y poderosa que se había paseado por el Benito Villamarín. Rubén había vuelto después de varias semanas fuera de todo. Entró por derecho en la historia del Betis al poner tres cifras a su currículum anotador y pudo respirar aliviado. En la primera parte lo había intentado sin suerte pero al menos se había dado el gustazo de asistir a su amigo Molina en el primer gol. Partidazo del capitán, que volvió a demostrar el buen momento por el que atraviesa. Las portadas habrían sido suyas si Rubén no llega a romper su sequía. El canario tuvo ayuda de Portillo, blando en un Betis intenso pero con calidad para ver un pase de gol entre tanto defensa rival.

Apareció la cara más fiable de los verdiblancos. La de Gijón, la del día del Girona, la que se debe ofrecer el fin de semana que viene en Las Palmas. La intensidad y el acierto se contagió entre el ejército bético y se convirtió en un virús letal para un Valladolid que no tuvo opción. Bien Pacheco y bien Lolo Reyes. La indolencia de Miranda dolió como lo hizo también en Albacete, Soria o Alcorcón pero ante un semejante el Betis supo recomponer la figura y dar la cara en una cita importante.

Juan Arbide

Juan Arbide

Redactor de Deportes en ABC de Sevilla
Juan Arbide

@JuanArbide

Redactor de deportes en ABC
Óscar Arias sigue el entrenamiento del #SevillaFC https://t.co/itqhQaJY6u vía @Orgullo_Nervion @JSevillano83 - 20 mins ago