Confesiones inauditas a medianoche

Por  22:43 h.

Reapareció el máximo accionista del Real Betis como solía antaño en otra en cadena, al filo de la medianoche, para ofrecer esta vez una de las imágenes más patéticas que se le recuerdan. Acorralado por las circunstancias y sin crédito alguno para dar la cara en una rueda de prensa abierta en la que todo el que quisiera pudiera preguntarle por los mil y un asuntos que preocupan y tienen en vela al beticismo, Ruiz de Lopera se prestó a una entrevista, todo apunta que pactada en sus puntos a tratar, para que la misma condujera a descalificar al ya de por sí descalificable Ángel María Villar.

Quedó retratado el otrora aclamado don Manuel cuando confesó que, junto al maquiavélico Juan Gaspart, había estado recogiendo adhesiones para hacer posible la reelección de quien, según la versión donmanuelina, quiere que el club que dirige «acabe como el Badajoz o el Alavés».
En su delirante explicación de los hechos Lopera trató de explicar que el Betis se había puesto en manos del tal Javier Tebas para que lo representase en la LFP porque al parecer la otra alternativa era José María del Nido. Lo que no acertó a decir es por qué la entidad verdiblanca no tiene a ningún representante afín a la causa verdiblanca en el citado organismo. Tampoco se entiende cómo la famosa charla mantenida entre Villar y Lopera con el manos libres conectado no quedó grabada, con lo amigo que es el factótum del Fontanal a guardar todo tipo de conversaciones comprometidas. Una pena.

Lo peligroso de todo esto es dar a entender que las voluntades de los árbitros españoles se manejan a golpe de teléfono desde la presidencia de la Federación. Mal asunto lanzar esa grave insinuación cuando te juegas la permanencia en las dos últimas jornadas. Hacer ese tipo de revelaciones cuando no se tienen pruebas concluyentes —la relación de los errores arbitrales sufridos no basta, entre otras cosas, porque alguien podría adjuntarle el recuento de las veces en que le beneficiaron los desaciertos de los mismos, que también las hubo— no suele traer buenas consecuencias y sólo sirve para lanzar una cortina de humo que en ningún caso tapa los múltiples desvaríos en la gestión que se han cometido en la emblemática temporada en la que se conmemora el Centenario del club.

Redacción

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