El estilo Chaparro

Por  11:11 h.

Cualquiera sabe lo que pasará en El Sardinero, en ese choque que tenía tintes trágicos nada más concluir la jornada anterior con el ominoso 0-5 que cosechó el Osasuna ante un Betis de encefalograma plano. Pero con el paso de los días este encuentro en tierras cántabras que parecía destinado para certificar el segundazo del club de Heliópolis se ha ido tiñendo de verde esperanza gracias, sobre todo, a lo que ha insuflado desde su llegada al primer equipo ese temperamental todoterreno de los banquillos que es Paco Chaparro.

Su emotivo discurso a la plantilla parece haber calado no sólo entre los jugadores, sino que ha traspasado las paredes del vestuario. El sentimiento bético que rezuma el actual entrenador ha devuelto la fe en el equipo a unos aficionados hartos de estar hartos con quien comanda la entidad y también con quienes le sirven de manera sumisa desde el consejo de administración, pero que nunca le volverán la espalda a los que defienden en la hierba el escudo de las trece barras verdes y blancas. El domingo se le daba mil y una vueltas al calendario de esta última jornada y tras dar por hecho que en la quiniela el signo seguro del Racing-Betis era un “1 fijo”, la desesperanza se hacía más sólida cuando se daba por hecho que el Getafe caería en Vigo por tener la mente puesta en la final de Copa y que nadie de su plantilla se arriesgaría a meter la pierna más de lo aconsejable para perderse tan histórica cita, como tampoco invitaban a pensar en la variante quinielística las circunstancias en las que acudirá el Levante -recién festejada su salvación matemática- a San Mamés, por mucho que los “leones” puedan estar atenazados por la posibilidad de sufrir el primer descenso de su historia. El Betis puede salvarse por sí sin necesidad de esperar ayudas externas. El cupo de éstas ya se ha agotado, pero el plantel que ahora comanda con las ideas claras Chaparro tiene entidad suficiente y una fortaleza moral inyectada en vena por su técnico que le deben servir para salir victorioso ante un Racing considerablemente mermado por las bajas. Los billetes de las supuestas primas a terceros nunca le reportarán al conjunto cántabro la fe en el triunfo que le ha impregnado a su tropa este racial entrenador, bético hasta los tuétanos.

Redacción

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