Ganar y pasar de maletines y componendas

Por  0:07 h.

Ganar para dejar de jugar a la ruleta rusa, que es lo que lleva haciendo el Betis desde que logró en marzo su última victoria que le dejó a tiro de piedra la salvación. Le quedan tres balas en la recámara al equipo de Luis Fernández y sólo con que una dé en el blanco respiraría tranquilo. Ya le dio vida en abril a una Real Sociedad cuya defunción deportiva sólo estaba a falta de la rúbrica del forense. En Vigo ya andan casi enterrando al Celta de Stoichkov, pero el desconcertante conjunto verdiblanco es capaz de levantarlo como un mal puntillero. Si así fuese volvería a estar a expensas de lo que se derive del trasiego de maletines y componendas.

Otra jornada desperdiciada para ponerse a salvo de la quema. Sigue el Betis de Lopera, León y Luis Fernández a la deriva en la tabla y desperdiciando una ventaja que si todavía permite respirar es gracias a favores ajenos. No hizo tampoco los deberes el equipo verdiblanco ante el último de la fila y por ello acudirá el domingo a Balaidos con unas urgencias que resultaban impensables semanas atrás. Pese a ello, la propia situación agónica del conjunto vigués, que volvió de San Sebastián prácticamente asumiendo como inevitable el descenso, juega a favor del equipo heliopolitano, que podría beneficiarse también, si logra ponerse por delante en el marcador, de la previsible reacción en contra de la grada hacia los suyos. Los datos indican además que el Betis actual juega algo más suelto cuando lo hace como visitante, al no verse obligado a llevar la iniciativa del juego, para lo que parece incapacitado en estos momentos.

Y al margen de lo estrictamente deportivo, que por mucho que se diga no es lo único que preocupa al seguidor bético, las voces discrepantes con la caótica manera de “gobernar” el club se hacen cada vez más palpables. No sólo se manifiestan en el campo, sino también fuera de él y en distintos foros. Que estas protestan sirvan para algo no sólo depende de que las tenga en consideración el máximo accionista. Esta situación convulsa también debería hacer reflexionar, por difícil que parezca, a los que le han estado haciendo el juego a Ruiz de Lopera desde que éste decidió dirigir el club desde el despacho de su casa sin necesidad de dar la cara en el palco ni ante la opinión pública.

Redacción

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