“Luis Fernández quédate, Luis Fernández quédate…”

Por  20:56 h.

Lo que le está sucediendo a Luis Fernández en el Betis en su relación con los medios de comunicación es digno de un estudio científico, ya que a medida que la cotización del técnico tarifeño decrece por su labor puramente profesional, aumenta su mimetismo con el máximo accionista del club de Heliópolis.

En este caso viene a cuento tirar del dicho de que “dos que se acuestan en el mismo colchón se levantan de la misma opinión” (cambien el primer verbo de la frase por el de comer y el colchón, por el restaurante, y el efecto está siendo el mismo). Lo cierto es que en las últimas comparecencias del que fuera reputado internacional con la selección francesa en la década de los ochenta su discurso se ajusta a la perfección a la tercera acepción de la palabra mimetismo en el diccionario de la Real Academia Española de la Lengua, que reza lo siguiente: “Adopción como propios de los comportamientos y opiniones ajenos”. Por ello, cuando uno escucha al afamado colaborador de Radio Montecarlo en sus habitualmente histriónicas ruedas de prensa no sabe si oye a un afrancesado “Ruiz Fernández”, a una especie de “Luis de Lopera” con acento gabachoandaluz, o, simplemente, a la voz de su amo. Quizás al que fuera reputado jugador internacional con Francia en la década de los ochenta el nerviosismo le venga por el hecho de que ya no vea tan segura su renovación en el club verdiblanco. Todo apunta a que al que lo rige desde la calle Jabugo y de espaldas a sus seguidores le están surgiendo dudas y puede que ya no le baste para dar su plácet a la continuidad del técnico con la todavía más que probable permanencia del equipo y con el plus de las continuas adulaciones públicas que le lanza. Si quiere reconducir la situación convendría que Luis Fernández centrara sus esfuerzos en poner algo de cordura en sus planteamientos tácticos, que no le prestara más atención a lo que dicen o escriben los periodistas locales que a los rivales, y que se diera cuenta también que no es el mejor momento para entrar en comparaciones con el otro equipo de la ciudad, porque, a este paso, lo único que va a conseguir es opositar a que su nombre también se coree en el Sánchez-Pizjuán seguido del mismo deseo de permanencia que se le aplica a su admirado jefe.

Redacción

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