Ni con agua caliente

Por  0:33 h.

Continúa el sainete en el Real Betis, que en el plano deportivo ha visto como la situación pasaba en tan sólo una jornada de hasta cierto punto desahogada, a inquietante, después de su inesperada derrota ante la muy limitada y frágil Real Sociedad, y que a éste resultado se uniesen además las victorias de Athletic de Bilbao y Celta de Vigo.

El esperpento hortera bendecido por Ruiz de Lopera de las sevillanas dedicadas a su perro caldeó sobremanera el ambiente y quebró aún más la ya de por sí distante relación entre la Comisión del Centenario y el máximo accionista del club. Las consecuencias de ese divorcio han desembocado en unas dimisiones en cadena iniciadas en la persona de Julián García de la Borbollla, seguidas del “paso atrás” de Óscar Arredondo, y la marcha en bloque de grupo del voluntariado de la referida comisión. A todo esto, José León pone como excusa el hecho de que el conjunto de Heliópolis se haya vuelto a complicar la permanencia con su petardo ante la tropa de Lotina para no entrar a fondo en la cuestión y no tomar las riendas de la crisis originada en los últimos días. Sin sorprender ya a nadie, más irracional parece la respuesta del otrora idolatrado “Donmanué”. Su mayúsculo ego le lleva a no sentirse aludido por las voces incuestionablemente mayoritarias que le pedían a gritos el pasado sábado que abandonase el club, con el ya archicantado “Lopera vete ya”. Éste replicaba con cierto cinismo aludiendo a que esas voces discrepantes provenían de aficionados a los que se le habían regalado las entradas. Resguardado en su búnker del Fontanal, parece ciego y sordo ante su incesante pérdida de popularidad y crédito como máximo responsable del club. Ya no sirve pensar que los que lo rodean y siguen adulándole le pinten una realidad que le lleve a confundirse, pues ya las personas que reclaman un cambio radical en el club verdiblanco provienen de frentes tan dispares que no cabe circunscribirlas exclusivamente al grupo de los denominados “notables” y a su pretendido afán de protagonismo. A todo ello, resulta especialmente preocupante que esta convulsa situación coincida con las desnudadas carencias mostradas por el equipo tras lo visto el sábado en La Cartuja. El apoyo a la plantilla que comanda de forma irregular y muchas veces errática Luis Fernández no tiene que impedir que los béticos exijan, por la vía que consideren más oportuna, un cambio de rumbo en la dirección del club de sus amores. Esa catarsis se antoja más necesaria que nunca, aunque el que tiene que dar el paso atrás y su brazo a torcer no esté dispuesto a hacerlo ni con agua caliente.

Redacción

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