Árbitros al margen

Por  18:29 h.

Tienen razón los aficionados verdiblancos en su apreciación de que no le están, precisamente, ayudando los árbitros al equipo de su alma en su tortuosa andadura liguera, pero no aciertan ni los profesionales ni los dirigentes del club heliopolitano en su reiteración de poner en el escaparate mediático la labor de los colegiados para justificar que el Betis siga coqueteando con los puestos de descenso a estas alturas de la película. El flojísimo partido realizado nueve días atrás frente al Deportivo de La Coruña quedó tapado en gran parte por el detalle menor de que el árbitro le birló al choque unos segundos, y que las protestan que ello ocasionó acabaron con Chaparro sancionado por un quítame allá un corte de mangas fantasma y un menosprecio no desmentido por el técnico trianero. Cuestiones en cualquier caso de inferior peso, cuando de fútbol es de lo que a fin de cuentas se trata, que el pobre juego exhibido ante uno de los conjuntos más endebles de la categoría. La nueva derrota en Valencia –cuarta en lo que va de campaña ante el irregular conjunto levantino- viene adobada también por la miopía de Daudén Ibáñez y uno de sus jueces de línea, cuyos errores continuados permitieron que los de Koeman reflejaran en el marcador el dominio que fue palpable en el juego, como también que el Betis acortara distancias en el arranque del segundo tiempo.

Juanito reconocía al término del partido que el juego de su equipo había sido lamentable en el primer tiempo, “mea culpa” del capitán que también debe englobar su error en la jugada del 2-0, al perder la posición reclamando la mano de Villa en vez de centrar sus esfuerzos en tapar la línea de pase del asturiano a Silva para que éste no anotara con comodidad el segundo gol. Si erraron los árbitros también lo hizo en parte el entrenador bético con un planteamiento inicial en cierto modo suicida ante la velocidad de los hombres de ataque del Valencia. Los cambios efectuados tras el descanso le dieron otro aire a un Betis que parecía moribundo en la primera parte, y a punto estuvo de darle esa metamorfosis para arrancar un empate, ya que el conjunto de Mestalla sigue mostrándose frágil en cuanto sufre la primera contrariedad. Conviene ahora cerrar el debate arbitral y centrar los esfuerzos en fortalecer al equipo ante la visita de un líder al que ya le demostró el Almería dos jornadas atrás que no es invencible.

Redacción

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